Magaly Deándar refrenda compromiso con las juventudes de Reynosa

Magaly Deándar refrenda compromiso con las juventudes de Reynosa

Reynosa, Tamaulipas. En el marco del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora este 12 de agosto, la diputada local Magaly Deándar refrendó su compromiso con las y los jóvenes de Reynosa, al destacar que este sector de la población requiere oportunidades reales para desarrollar plenamente sus capacidades, alcanzar sus metas y participar activamente en la construcción de una sociedad con mayores posibilidades de bienestar.
“Hoy, en el Día Internacional de las Juventudes, reafirmo mi compromiso con las y los jóvenes de Reynosa”, expresó la legisladora, quien subrayó que quienes estudian, emprenden y diariamente luchan por salir adelante merecen respaldo, oportunidades y espacios en los que puedan desarrollar todo su potencial.
Deándar señaló que el objetivo debe ser avanzar hacia una sociedad en la que ningún joven se quede atrás, mediante acciones que permitan ampliar las oportunidades educativas, laborales, económicas, culturales y de participación social.
“Quienes emprenden, estudian y luchan por salir adelante merecen oportunidades, apoyo y espacios para desarrollar todo su potencial. Sigamos trabajando para que ninguna juventud se quede atrás y para construir más oportunidades para todas y todos”, manifestó.
Una conmemoración con origen internacional
El Día Internacional de la Juventud no surgió como una celebración aislada. Su antecedente se encuentra en el trabajo desarrollado por las Naciones Unidas desde décadas atrás para reconocer a las nuevas generaciones como actores fundamentales del desarrollo.
En 1965, la Asamblea General de la ONU aprobó una declaración relacionada con el fomento entre la juventud de los ideales de paz, respeto mutuo y comprensión entre los pueblos. Posteriormente, entre 1965 y 1975, la organización internacional colocó tres asuntos en el centro de sus políticas hacia la juventud: participación, desarrollo y paz.
En 1979, la ONU designó 1985 como Año Internacional de la Juventud, bajo el lema “Participación, Desarrollo, Paz”. Años después, durante la Conferencia Mundial de Ministros Responsables de la Juventud, celebrada en Lisboa en agosto de 1998, se recomendó establecer una fecha internacional dedicada a las juventudes.
Finalmente, el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 54/120 y declaró el 12 de agosto como Día Internacional de la Juventud. La fecha busca llamar la atención mundial sobre los problemas que enfrenta la población joven y, al mismo tiempo, reconocer su potencial como protagonista de las transformaciones sociales.
Mucho más que una celebración
La fecha representa una oportunidad para escuchar a las nuevas generaciones y analizar las condiciones en las que están construyendo su proyecto de vida.
La juventud actual enfrenta un escenario marcado por transformaciones tecnológicas, económicas, sociales y ambientales. Las expectativas de estudiar, conseguir un empleo digno, independizarse, formar una familia, emprender o participar en la vida pública conviven con obstáculos como la desigualdad, la precariedad laboral, la falta de oportunidades y las dificultades para acceder a determinados servicios.
La propia ONU señala que actualmente existen alrededor de 1,200 millones de personas de entre 15 y 24 años, equivalentes a aproximadamente 16% de la población mundial. La organización identifica entre los grandes desafíos para las juventudes asuntos como el desempleo, la pobreza, las desigualdades, el cambio climático, los conflictos, la migración y las barreras para acceder a educación y empleos de calidad.
Por ello, hablar de juventud implica mucho más que referirse a una etapa de edad: significa hablar de educación, empleo, movilidad social, innovación, participación ciudadana, salud, seguridad, cultura, deporte, tecnología y futuro.
Educación y empleo, entre las principales preocupaciones
Uno de los mayores retos para las nuevas generaciones es encontrar una conexión efectiva entre la educación y el mercado laboral.
Los jóvenes aspiran a estudiar, prepararse y adquirir habilidades que les permitan competir en mejores condiciones, pero también necesitan que existan empleos formales, bien remunerados y con posibilidades de crecimiento.
La ONU ha advertido que millones de jóvenes en el mundo enfrentan desempleo o trabajos precarios e informales, mientras que las desigualdades económicas y sociales pueden limitar todavía más sus posibilidades de desarrollo.
En el ámbito local, este desafío adquiere particular importancia para ciudades como Reynosa, donde existe una población joven vinculada a sectores productivos, industriales, comerciales, educativos y de servicios.
Para muchos jóvenes, la aspiración no consiste únicamente en conseguir un empleo, sino en encontrar un trabajo que les permita construir una vida independiente, continuar preparándose y mejorar las condiciones económicas de sus familias.
Emprendimiento: convertir las ideas en oportunidades
Otro de los caminos que han cobrado fuerza entre las nuevas generaciones es el emprendimiento.
Miles de jóvenes buscan convertir conocimientos, habilidades e ideas en pequeños negocios, proyectos tecnológicos, servicios profesionales, propuestas culturales o iniciativas sociales.
Sin embargo, emprender también requiere condiciones adecuadas: capacitación, acceso al financiamiento, acompañamiento, asesoría administrativa y fiscal, herramientas digitales y espacios para comercializar productos y servicios.
Por ello, el llamado de Magaly Deándar a generar oportunidades adquiere especial relevancia para quienes han decidido crear sus propias fuentes de empleo y contribuir, a su vez, a la economía de sus comunidades.

Salud mental y bienestar, una preocupación creciente

Entre los temas que han adquirido mayor importancia en la agenda internacional se encuentra también la salud mental y el bienestar de las juventudes.
En su World Youth Report 2025, publicado en 2026, Naciones Unidas analiza cómo factores como la educación, el empleo, la dinámica familiar, la pobreza, la tecnología y las actitudes sociales influyen en el bienestar de las personas jóvenes. El organismo advierte que las desigualdades en estas áreas pueden traducirse en diferencias importantes en las condiciones de salud mental y en el acceso a atención y oportunidades.
Esto significa que las políticas dirigidas a jóvenes no pueden limitarse a crear empleos o espacios educativos. También deben contemplar bienestar emocional, prevención, atención comunitaria, inclusión y eliminación de estigmas.

Tecnología: oportunidad y desafío

Las juventudes son también protagonistas de la transformación digital.
Internet, las redes sociales, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías ofrecen herramientas para estudiar, trabajar, emprender, comunicarse y participar en asuntos públicos.
Pero esa misma transformación plantea nuevos desafíos: desinformación, violencia digital, discriminación, exposición permanente a contenidos dañinos y desigualdad en el acceso a herramientas tecnológicas.
La discusión sobre juventud y tecnología, por tanto, debe buscar un equilibrio entre innovación, acceso, educación digital y protección.
Cambio climático y futuro del planeta
Para las nuevas generaciones, el medio ambiente tampoco es un asunto distante.
El cambio climático, la contaminación, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad y los fenómenos meteorológicos extremos forman parte de las preocupaciones que condicionan la visión que muchos jóvenes tienen sobre el futuro.
La ONU reconoce que la participación juvenil resulta fundamental para alcanzar sociedades sostenibles e inclusivas y para enfrentar desafíos como el cambio climático.
En este sentido, la juventud no debe ser vista solamente como la generación que heredará los problemas ambientales, sino como una generación capaz de participar activamente en la búsqueda de soluciones.

La aspiración de ser escuchados

Además de empleo, educación y bienestar, existe una demanda transversal: ser escuchados y participar en las decisiones que afectan su presente y su futuro.
Las Naciones Unidas han insistido en que los jóvenes no deben ser considerados únicamente beneficiarios de las políticas públicas, sino participantes activos en su diseño, implementación y evaluación.
La participación puede darse desde diferentes espacios: escuelas y universidades, organizaciones civiles, empresas, colectivos, comunidades, instituciones públicas, proyectos culturales, actividades deportivas y también mediante mecanismos de participación política y ciudadana.
Para Reynosa, fortalecer estos espacios puede permitir que las nuevas generaciones no solamente expresen sus necesidades, sino que también propongan soluciones y formen parte de las decisiones públicas.

Una generación que busca oportunidades, no privilegios

El mensaje de Magaly Deándar coloca el énfasis precisamente en la necesidad de ampliar oportunidades para las juventudes.
La realidad de cada joven es distinta. Algunos estudian; otros trabajan; algunos emprenden; otros buscan su primer empleo; algunos combinan escuela y trabajo; otros participan en actividades sociales, deportivas, culturales o comunitarias.
Lo que tienen en común es la necesidad de contar con condiciones que les permitan transformar sus capacidades en proyectos de vida.
Por ello, el Día Internacional de la Juventud representa también un llamado a las instituciones públicas, iniciativa privada, escuelas, organizaciones sociales y comunidad para abrir puertas y generar condiciones de inclusión.
La ONU sostiene que la participación juvenil es indispensable para avanzar hacia sociedades más inclusivas, sostenibles y estables. Asimismo, destaca que la mitad de la población mundial tiene actualmente 30 años o menos y que se espera que este grupo represente 57% de la población para 2030.

Reynosa y el reto de construir futuro

En una ciudad dinámica como Reynosa, donde miles de jóvenes estudian, trabajan, emprenden y participan en diferentes ámbitos de la vida comunitaria, el reto consiste en convertir el potencial de esa población en oportunidades concretas.
Educación de calidad, capacitación laboral, impulso al emprendimiento, espacios deportivos y culturales, acceso a tecnología, participación ciudadana y políticas de bienestar son algunos de los elementos que pueden contribuir a que las nuevas generaciones encuentren mejores condiciones para desarrollar sus proyectos.
En ese contexto, el pronunciamiento de la diputada Magaly Deándar adquiere una dimensión que trasciende la celebración de una fecha internacional: representa un llamado a mantener a las juventudes en el centro de la agenda pública y a construir condiciones para que ninguna persona joven tenga que renunciar a sus aspiraciones por falta de oportunidades.
El Día Internacional de la Juventud recuerda que el futuro no es una fecha lejana. Se construye desde ahora, con las decisiones que se toman en las escuelas, los hogares, las empresas, las comunidades y las instituciones.
Y, como ha planteado la ONU, cuando las juventudes participan y sus voces son tomadas en cuenta, no solamente se beneficia la población joven: se fortalece toda la sociedad.

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