Por Jesús Rivera
Reynosa, Tamaulipas. Circula en las redes sociales una estremecedora carta escrita de puño y letra por el adolescente Emmanuel Alexander García Rodríguez, de 15 años, quien vive con su madre en una casa del fraccionamiento Villa Española, en Matamoros.
En su carta de despedida, Emmanuel se despide de su madre y sus hermanos, y pide que no lo busquen, ya que se irá por “el dinero fácil”.
En vista de la inseguridad que prevalece no solo en Matamoros, sino en el resto del territorio nacional, su abnegada progenitora solicitó el apoyo de la población para su localización.
En tiempos en que es demasiado fácil para los grupos de la delincuencia organizada reclutar a personas jóvenes, la preocupación maternal tiene mucho sentido.
En páginas de Internet y redes sociales como Facebook abundan ofertas de trabajo bien remunerado, pero que en realidad son ganchos que sirven para engrosar las filas del crimen organizado.
Por regla general, los llevan a campos de entrenamiento donde son adiestrados en el manejo de armas de fuego.
Otros, los más desafortunados, los que no dan el ancho para ese tipo de trabajo, terminan en fosas clandestinas donde sus restos son hallados por los colectivos de madres buscadoras.
“Mami: -dice el papel arrancado de un cuaderno escolar Perdón por no ser el hijo que siempre deseaste, perdón por decepcionarte y perdón por no valorar todo tu esfuerzo. Prometo que algún día te devolveré todo lo que haz hecho por mí y por eso me iré a buscar trabajo y no quiero que te pongas triste. Esta es la vida que yo quiero tener, es la que siempre me gustó y yo sé que no es fácil, pero por favor entiéndeme. Yo no quiero ser un doctor, un maestro, etc. Me iré por el dinero fácil y no puedes evitarlo. De nuevo perdón por ser la decepción de la familia. Te amo, mami. Y dile a mis hermanitos que los amo demasiado. Por favor, no me busques”.



