Por Pegaso
En estos tiempos difíciles, la carne se ha convertido en un artículo de super lujo. Incluso el pollo, que antes era muy popular, porque con unas patitas y unas cuantas verduras podías hacer un caldo muy nutritivo, ahora está por las nubes.
¿La solución? ¡Frijoles!
Sí. Los modestos pero deliciosos y apetecibles frijoles. Si los acompañas con arroz, es casi como comer carne de res, de acuerdo con las afirmaciones de la doctora en Ingeniería Ambiental por la UNAM, Claudia Shikitibum.
Es una de tantas brillantes soluciones que nuestra presidenta ha proporcionado al Pueblo de México.
Qué si el precio de la gasolina Premium ha subido, ¡pues compra Magna!
Que si la luz también está muy cara, ¡pues gasta menos energía eléctrica!
Su postura ante los más apremiantes y graves problemas que padece la población han sido objeto de muchos memes en las redes sociales.
Y a pesar de que el aparato gubernamental nos cuesta a los mexicanos más de 10 billones de pesos, no hay para apoyar a los productores de alimentos y se prefiere importar maíz, sorgo y otros productos muy importantes para la dieta de la raza mahuacatera, por ejemplo, el pollo o la carne de res.
Total. Aquí lo que nos sobra son frijoles y arroz.
Pero no hay que ser tan drásticos con nuestra mangataria. Ella hace lo que puede con esa lanita.
Está como aquella canción que cantaba Pedro Infante llamada “La Bartola”:
Mira, Bartola:
Ahí te dejo esos dos pesos.
Pagas la renta,
el teléfono y la luz.
De lo que sobre,
coges de ahí para tu gasto.
Guárdame el resto
para echarme mi alipús.
En virtud de que todo ha subido, los 10 billones de devaluados pesos ya no alcanzan para sostener todo el aparato de gobierno, para pagar la pensión universal y las becas, por lo tanto, arrastramos un marcado déficit.
Lo malo es que para solventarlo, la única manera que tiene El Estado es hincando el diente a los causantes cautivos del SAT.
Lejos de trabajar en incorporar a la economía informal y a ajustarles la cuenta a los grandes millonetas, la clase media que tiene que pagar impuestos religiosamente carga en sus hombros todo el peso de un estado obeso y con escasos resultados.
Por eso mismo son muy valiosos los consejos de doña Claudia.
Me recuerda aquel episodio protagonizado por una tal María Antonia Josepha Johannavon Habsburg-Lothringen, mejor conocida como María Antonieta de Austria.
En aquellos tiempos, en la época del rey Luis XVI de Francia, había una tremenda inconformidad por los gastos estrafalarios de la realeza. Eso llevó al pueblo a padecer grandes privacidades y cuando la gente empezó a pedir comida, María Antonieta decía: “Qu’ils mangent de la brioche”, que quiere decir: “¡Pues que coman pasteles!”
No hay más que decir. El pueblo la agarró de las greñas y la llevó a la guillotina.
Aquí, no es necesario ser tan drásticos con nuestra simpática presidenta. Basta verle el dedito cuando regaña al populacho para darnos cuenta que es firme en sus decisiones y no dará marcha atrás para hacer de los frijolitos con arroz el guiso mexicano por excelencia.
¡Vámonos con el refrán estilo Pegaso, cortesía del poeta romano Juvenal!: “A los habitantes de la nación, hogaza y espectáculo circense”. (Al pueblo, pan y circo).

