Por Marcos Olivares
EL PODER DE UNA BUENA ACTITUD (Y POR QUÉ DEBES ELEGIRLA HOY)
Mi hija tiene un hijo adolescente y por supuesto que las discusiones aunque triviales no dejan de ser importantes en la formación educativa, de madurez y disciplina, desde luego siempre la sargento de mi hija se impone, porque ella es la Líder.
Lo anterior, me llevó a reflexionar en algo que les mencionaba; no olviden que la Actitud tiene un Poder Inmensurable, es el factor que facilita la conciliación y el acuerdo.
Por lo que me puse a documentarme para darle fuerza a la idea del concepto, y entre otros encontré un artículo de Ricardo Gaibor, que me pareció muy ad hoc a lo que quería expresar.
La Actitud es esa chispa que enciende voluntades, que transforma reuniones grises y que impulsa resultados cuando todo lo demás parece frenarse.
Las personas que eligen estar bien no solo se benefician a sí mismas; se convierten en un activo organizacional silencioso. Son las que cambian el clima de una oficina, elevan el estándar de los proyectos y, sobre todo, contagian. Porque la buena actitud se transmite, pero la mala se propaga con la velocidad de un virus.
EL PELIGRO DE ESPERAR A QUE LA VIDA TE OBLIGUE
Este mensaje va con especial dirección para los jóvenes que están construyendo su camino, que buscan su primer empleo o que están lanzando sus propios proyectos.
Existe una idea común en la juventud: creer que el talento, los títulos universitarios o las habilidades técnicas son suficientes para abrirse paso. La realidad del mundo profesional actual es fría en ese aspecto: el conocimiento te da la entrevista, pero tu actitud te da el puesto y te mantiene en él.
No esperes a que la vida te obligue a cambiar. No aguardes a sufrir un fuerte revés profesional, a perder una gran oportunidad, a que te cierren una puerta en la cara o a quedarte solo en un equipo para entender que tu forma de reaccionar ante el entorno lo es todo.
Cambiar por convicción propia es un acto de madurez e inteligencia; cambiar porque la vida te ha acorralado y te ha quebrado el orgullo suele ser un proceso mucho más doloroso, lento y costoso. Tu actitud actual es tu carta de presentación del futuro.
Si construyes hábitos egoístas y creer que el mundo te debe algo solo por existir, mañana el mercado laboral se encargará de darte una lección difícil de digerir.
LA RESPONSABILIDAD DEL ENTORNO HUMANO
Por esta razón, quienes toman decisiones y lideran organizaciones tienen una responsabilidad que pocas veces se menciona en los manuales de gestión tradicionales: Saber elegir bien el entorno humano. De esa elección depende tu desempeño, tu claridad mental y tu capacidad para guiar a los demás.
En cualquier estructura, tanto un elemento tóxico como uno excelente son factores determinantes de cambio. La diferencia es que el primero destruye el tejido social de la empresa, mientras que el segundo lo fortalece.
Como Líder, no se trata simplemente de rodearse de personas simpáticos. Se trata de valorar, cuidar y agradecer profundamente a quienes, con su actitud constructiva, nos devuelven la energía y nos impulsan a iluminar a otros.
Ese círculo virtuoso no es una casualidad matemática ni un golpe de suerte: Es algo que se cultiva activamente, se protege con firmeza y se agradece todos los días.
Cuando logras entender esto a fondo, la gobernanza y la administración de empresas dejan de ser una simple estructura de organigramas, flujos de procesos o números fríos. El Liderazgo se convierte en algo mucho más humano, real y profundo: Una decisión consciente sobre a quién decides darle espacio en tu vida, a quién permites influir en tu mente y a qué tipo de personas les abres las puertas de tu organización.
La juventud es el momento perfecto para dominar esta competencia. No permitas que el orgullo o la inercia decidan por ti.
Construye tu actitud hoy, sé el tipo de persona con la que todos quieran trabajar, y verás cómo las oportunidades comienzan a buscarte a ti.
Para los jóvenes: ¿Vas a esperar a que un golpe de la vida te fuerce a cambiar, o vas a tomar el control de tu actitud desde hoy?
Para los líderes: ¿Qué tanto peso le estás dando a la actitud sobre el talento técnico al momento de integrar a alguien a tu equipo?
Recuerda siempre: El talento te abre las puertas, pero es tu actitud la que decide si te quedas adentro o te devuelves a la fila.

