Por Jesús Rivera
Reynosa, Tamaulipas. En redes sociales aparecieron casos de niños y personas adultas que fueron lesionados por el manejo irresponsable de pirotecnia.
Durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, muchos se dieron gusto tronando artefactos explosivos, desde las inofensivas palomitas, hasta los artilugios de gran potencia que deben estar regulados por la Ley de Armas y Explosivos.
Quienes no tienen pericia en el uso de los juegos pirotécnicos corren el riesgo de que estos les truenen en las manos.
Es necesario que, al momento de encender la mecha, se tenga tiempo suficiente para arrojarlo. De lo contrario, los daños pueden ser graves.
En esta temporada hubo una niña lesionada por un cuete en la colonia Las Cumbres y varias viviendas incendiadas al caer pedazos de pirotecnia aun encendida.
A pesar de las advertencias que emitió Protección Civil y Bomberos en fechas previas a esos festejos, la ciudad entera se convirtió en un polvorín.
Por doquier se escucharon truenos de distintos decibeles y fueron las mascotas las que más sufrieron por su sensibilidad ante los estruendos.
En otras partes del país también se documentaron daños a personas que manipulaban los cuetes sin tener la habilidad necesaria.
Manos ensangrentadas, con la piel desecha y fuertes dolores, son algunos de los efectos de la explosión de dichos artefactos cuando no se sueltan a tiempo.
“A ver si aprenden”-fue el comentario más frecuente en las redes sociales.
Y sin embargo, los incidentes ocurridos no representan ni el 0.01% de las personas que usaron pirotecnia este fin de año.
Eso significa que lo seguirán haciendo, a pesar de los ejemplos que se muestran (foto) y que para muchos sería suficiente para abstenerse de seguir con dicha práctica.

