Por Jesús Rivera
Reynosa, Tamaulipas. Los familiares de personas desaparecidas prefieren suplicar al Crimen Organizado antes que confiar en las autoridades encargadas de la búsqueda e impartición de justicia.
En Redes sociales abunda material donde una madre, un padre o un hijo implora a los grupos criminales que no desaparezcan por completo a sus seres queridos secuestrados o asesinados, que dejen sus cadáveres en lugares donde puedan ser localizados para poder darles digna sepultura.
Incluso los colectivos de búsqueda no quieren culpables, sino que los regresen con vida, de ser posible, o sus restos, en caso de que ya les hayan quitado la vida.
La ineficacia de las leyes mexicanas para procesar las denuncias de desaparición forzada produce montañas de fichas de búsqueda y expedientes que se acumulan en los archiveros de las corporaciones.
Tan solo en Reynosa se registran anualmente más de 500 desapariciones.
La cifra oficial de desaparecidos hasta septiembre de este año suma 14,072 casos, de los cuales, 32.3% son mujeres de entre 15 y 24 años, aunque colectivos advierten que la cifra real sería del doble o más, debido a la falta de denuncias por miedo a las represalias de la delincuencia organizada y a la presunta complicidad de las autoridades.
En una cuenta de Facebook llamada “Donde estas Moy Carapia”, administrada por un familiar de un joven desaparecido llamado Moisés Carapia Esguerra, se lee lo siguiente: “Si ya lo mataste déjalo donde lo podamos encontrar. No lo desaparezcas completamente, por favor. Yo no te hice nada, no me castigues. Déjame a mí encontrarlo. El ya pagó con su vida. Te suplico, te lo ruego, no lo calcines, no lo desaparezcas”.
El angustioso llamado está dirigido a las cabezas del Crimen Organizado.
Esto significa que confían más en una eventual respuesta de los delincuentes que en la acción policial, aún si tomamos en cuenta que los criminales no se caracterizan precisamente por tener el corazón blando.

