Por Jaime Jiménez
Desde 2012 conozco a Edgar Quintanilla y Javier Hernández. Hemos coincidido en las calles, en coberturas, en escenas difíciles y en ese lugar donde verdaderamente se aprende y se ejerce el periodismo: en el campo, frente a los hechos.
Hoy quiero expresarles públicamente mi solidaridad, respaldo y respeto ante los señalamientos y la situación que están enfrentando.
Quienes somos reporteros sabemos que informar no es una tarea sencilla. Implica estar en el lugar de los acontecimientos, preguntar, investigar, documentar, contrastar información y asumir la responsabilidad de llevar los hechos hasta la sociedad.
Por eso, no podemos normalizar la intimidación, la descalificación ni los intentos de desacreditar públicamente a quienes ejercen el periodismo.
Podemos ser cuestionados. Podemos ser criticados. Podemos incluso equivocarnos y estar obligados a rectificar cuando corresponda. Pero ninguna crítica justifica el descrédito personal, la intimidación o los señalamientos sin sustento.
La libertad de expresión no es una agresión, preguntar no es atacar, informar no es difamar, investigar no es intimidar y ejercer el periodismo no es un delito.
A quienes diariamente salimos a las calles a realizar nuestro trabajo: no permitamos que se devalúe nuestra profesión. El periodismo se ejerce con responsabilidad, con ética y dignidad.
A mis compañeros Edgar Quintanilla y Javier Hernández, mi respeto y solidaridad.
El periodismo no se silencia. El periodismo no se intimida. El periodismo se ejerce.



