El “Pato Merlín” solo fue un negocio fugaz

El “Pato Merlín” solo fue un negocio fugaz

Por Jesús Rivera

Reynosa, Tamaulipas. El “pato Merlín” nunca fue negocio para sus propietarios.
Lo fue durante unas cuantas semanas para las empresas que explotaron de mil maneras toda la mercadotecnia y la parafernalia televisiva del Mundial de Futbol 2026, pero una vez que terminó el evento, pasó con “Merlín” lo que pasa con todos los fenómenos mediáticos: Se desinfló.
El gracioso pato salió a la luz pública con un video donde se le mostró caminando junto a una persona, luego del primer partido que jugó México.
Las redes lo replicaron y pronto se hizo viral. Se volvió topic trend, o sea, lo más mencionado en Tik Tok.
En la euforia futbolística, todo mundo quería una foto con el palmípedo más famoso de México.
A unos días de la final, ya nadie se acuerda de ´pel.
En las redes sociales sus dueños se quejan y asumen que porque fue muy conocido, debió darles buenos dividendos económicos.
Pero eso no siempre ocurre así. Si creyeron que el “pato Merlín” los iba a hacer ricos, se equivocaron rotundamente.
Hoy la vendedora de tamales sigue vendiendo tamales. Mandó hacer miles de camisetitas, zapatitos y gorritas con una inversión tal vez de decenas de miles de pesos con la esperanza de venderlos casi de inmediato e iniciar un próspero negocio.
Más, las redes sociales son volubles y provoca ternura ver los comentarios de la dueña cuando reclama a la misma gente que hizo famoso a su pato: “Es increíble ver a tanta gente comentar, compartir y decir que ama al pato, pero cuando lanzamos su propia ropa muy pocos apoyan y muy pocos compran. En la calle todos quieren una foto gratis, pero casi nadie quiere adquirir un producto de su ropita. No cabe duda que el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano”.
¿Y qué esperaba? Para obtener notoriedad y fortuna en las redes sociales no basta aparecer en unos memes y tener una fama fugaz, sino ofrecer un producto que se renueva constantemente.
Ciertamente la línea de ropa y accesorios de Merlín no llegará jamás a los grandes almacenes de ropa, como quiere doña Karla Ivette Gómez, la propietaria del ave y de la marca “Pato merlín”.
A estas alturas, el pato más viral del mundial de futbol, ya no le interesa a nadie.

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