Por Pegaso
¿Ya lo ven? No soy yo. Los amantes de los poemas homéricos estamos encaboronados y emeputados por las versiones chafas que sacó Hollywood de La Ilíada y La Odisea.
En Troya (un pequeño segmento de los 10 años que duró la guerra entre aqueos y troyanos), vimos a un Aquiles caracterizado por Brad Pitt que más o menos le daba un aire.
Pero en La Odisea de Christopher Nolan, francamente se bañaron: Helena y su hermana Clitemnestra, negras (no tengo nada contra esa raza, pero las fuentes literarias las describen a ambas como blancas, de cabello rubio y una gran belleza física), un Ulises medroso, protagonizado por Matt Damon, una serie de lagunas e inconsistencias que hacen dudar si Nolan se basó en las epopeyas homéricas originales o en alguna adaptación contemporánea.
Elon Musk, el magnate sudafricano nacionalizado gringo, piensa igual que yo, aunque con unos pocos millones de dólares más que un servilleta: La Odisea de Christopher Nolan tendrán excelentes efectos, pero no es fiel al escrito original.
Por eso mismo, Musk y yo estamos promoviendo que se haga un nuevo largometraje que retrate vívidamente la atmósfera de los tiempos heroicos, que nos muestre las hazañas de Aquiles, el de los pies ligeros, de Héctor, domador de caballos, de Ulises, del linaje de Zeus, de Ayax Telamonio, de Néstor, caballero gerenio, de Agamenón, rey de reyes, de Menelao, valiente en la pelea, y de los dioses del panteón griego: El longividente Zeus, Hera, la de lindas trenzas, Atenea, la de ojos de lechuza, la nívea Venus, el tonante Poseidón y Apolo, que hiere de lejos.
Musk ya me dijo que ofrecerá a Mel Gibson unos cien millones de dólares para que se aviente esta versión fidelísima, pero si el autor de La Pasión de Cristo y Corazón Valiente no quiere entrar al quite, entonces usará su inteligencia artificial Grok Imagine para hacerla completamente digital, con personajes no humanos.
La nueva película de La Odisea financiada por Musk, estaría lista antes de que termine este año y será hablada en griego antiguo.
Los diálogos serán los originales. Veremos a Aquiles mentándole la mamá a Agamenón y a Héctor peleando valientemente al frente de las filas troyanas antes de caer abatido a manos del mejor de los aqueos.
Y los dioses agarrándose a utazos con sus lanzas luminosas -que pueden acabar con filas enteras de héroes, siempre que contra ellos montan en cólera- sus carros voladores y sus escudos dorados.
Sí. La película de Nolan recibirá muchos premios, porque esa era la idea: Incluir personajes de color para hacerla políticamente correcta, pero eso no es La Odisea, como tampoco en su momento la película Troya reflejó el espíritu y la atmósfera de La Ilíada.
Esas dos mega producciones nos quedan mucho a deber. Creo, sin temor a equivocarme, que hay versiones mucho más modestas que se ajustan más a la narrativa de Homero.
Queremos ver dioses volando, enfrentándose, lanzando rayos y centellas, porque ya estamos hartos de superhéroes con sus trajecitos ajustados y sus frases holiwoodescas.
Los pobladores del Olimpo, con ser inmortales y con poderes extraordinarios, poseían debilidades humanas. Por ejemplo, Zeus era un garañón insaciable que se pasaba por las armas a toda aquella mujer que le gustaba. Como cuando engañó a Leda al hacerse pasar por un cisne o cuando fajó con Alcmena, la mamá de Hércules, disfrazándose de su esposo Anfitrión.
Aplaudo a Elon Musk, no por racista, sino porque como a mí, tampoco le gustó esta versión de La Odisea y está dispuesto a gastarse una buena lana para enmendar la plana. Ya le dije que yo puedo poner un cienón, si hace falta.
Nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “Quien adviene para tiesto está imposibilitado para abandonar el porche”. (El que nace pa’ maceta no sale del corredor).
