Por Pegaso
Queridas damitas: Sirva la presente tesis doctoral para abrir sus ojos y conciencia sobre lo que está sucediendo hoy en el mundo y que afecta directamente su esencia como la parte femenina que son, de esa dualidad que conocemos como Ser Humano.
Como la hembra del Homo sapiens, para que me entiendan mejor.
Miren. Durante miles de años, prácticamente desde el inicio de nuestra especie, el macho ha dominado a la hembra por su fortaleza física.
Civilizaciones enteras se han basado en ese dominio. Gracias a los escritos antiguos que fundamentan las grandes religiones, el Hombre tiene potestad sobre la Mujer. De la costilla de Adán se formó Eva y ella fue la compañera idónea, pero también su propiedad.
No fue sino hasta muy entrado el Siglo XX, con la liberación femenina que las mujeres se quitaron ese yugo secular y pudieron aspirar a ser más que una fábrica de niños o un objeto de decoración en la casa.
Por desgracia, naciones enteras en el Medio Oriente y África aún tienen un feroz sistema paternalista, donde las mujeres no pueden salir a la calle sin compañía masculina, no pueden ni mostrar los tobillos, mucho menos la cara o el ombligo, tienen prohibido ir a la escuela después de los 12 años y son casadas con hombres adultos, aún siendo niñas.
En África todavía se practica la ablación, es decir, la extirpación de sus órganos genitales para que no puedan obtener placer sexual.
En esta relación, que se supone debía ser igualitaria -porque aunque diferentes somos complementarios-, la mujer siempre ha llevado la peor parte.
Aristófanes contaba la siguiente anécdota: Antes de los humanos actuales había una sola raza. Tenían cuatro brazos, cuatro piernas, dos cabezas y un solo tronco y eran de tres tipos: El primero estaba formado por hombre-hombre, el segundo por hombre-mujer y el tercero, mujer-mujer. Como eran muy fuertes, llevaron la guerra a los dioses hasta el Olimpo mismo. Subían como arañas gigantes, y estaban a punto de llegar a la cima, cuando Zeus tomó sus rayos y los partió a la mitad.
A partir de entonces, cada una de las mitades busca con ahínco a su complemento y así, hay quienes buscan a su pareja para intentar volver a ser lo de antes y cuando la encuentran se abrazan con tanta vehemencia que difícilmente alguien podría separarlos, y es lo que se llama amor. Amor entre hombre y hombre, amor entre hombre y mujer, y amor entre mujer y mujer.
Pues bien. Ya no es necesario que creamos en mitologías.
La verdad es que los varones somos tan chingones, tan chingones, que les hemos robado a las mujeres su esencia misma, su feminidad, y ahora tenemos hombres que son reinas de belleza y no falta mucho para que alguno de ellos llegue a coronarse como la “mujer más hermosa del mundo”.
Cosa que ustedes no pueden presumir. A ver. ¿Alguna puede decir que una mujer es el hombre más viril del mundo? ¿Verdad que suena a necedad?
Sin tomar en cuenta a las féminas que dedican toda su vida al fisicoculturismo y que pueden llegar a desarrollar grandes musculaturas, como la de la foto, aún está muy lejos el día en que esa afirmación se vuelva realidad.
Por el contrario, el hecho de que hombres de pelo en pecho puedan decir que son hermosísimas mujeres solo porque se ponen ropa femenina y se inyectan hormonas, ya es cosa de todos los días.
Lo dicho: El hombre es tan chingón que hasta ha usurpado la identidad de las mujeres. Pero lo peor es que la mayoría de las mujeres biológicas, las que menstrúan y las que engendran lo admiten y hasta lo aplauden, porque es algo que se ha confundido con un derecho. El derecho a la autopercepción, que es la base del movimiento transgénero.
Y no contentos con usurpar a la mujer, ahora se quiere hacer lo mismo a los animales (transespecie) o manipulando la edad a nuestro antojo (transedad).
Esto da lugar a situaciones tan estrambóticas, como el hecho de que un hombre que se identifica como un niño de ocho años quiso inscribirse en un kínder, o el famoso caso de una therian que fue agredida por un pitbull en Argentina porque se disfrazó de perra.
El refrán estilo Pegaso dice así: “El varón está obligado a ser repulsivo, vigoroso y sensato”. (El hombre debe ser feo, fuerte y formal).

