Por Pegaso
No soy rochólogo ni doctorado en rochología, pero creo que al gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya ya le cayó la voladora.
El día de hoy cayó una noticia bomba en el ámbito político de México: La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York acusó al encumbrado político morenista de tener nexos con el Cártel de Sinaloa.
Y como es natural, en sus redes sociales se defiende como gato boca arriba, diciendo que son ataques a la 4 T y a sus figuras emblemáticas, refiriéndose, por supuesto, al Cabecita de Algodón que se fue a La Chingada y a la actual Presidenta Claudia Shikitibum.
“Este ataque no es únicamente a mi persona, sino al movimiento de la 4T, a sus emblemáticos liderazgos y a las y los mexicanos que representamos esa causa”-dijo en la red social X.
LO que veo en este momento es que ya se están tardando en salir en su defensa los egregios personajes citados, más algunos otros, como el infumable Norroña.
Una tardanza de minutos, ya no se diga de horas, en contestar una acusación de tal magnitud, da mucho de que hablar, y más cuando sabemos que existe el aparato de comunicación para coordinar una contraacusación y una defensa a priori.
Pero vayamos más allá.
Si analizamos los movimientos de la izquierda a lo largo de la historia, vemos que no existe uno solo gobierno que no tenga como estructura lateral o respaldo a un grupo guerrillero, miliciano o red delincuencial.
¿Algunos ejemplos?
De Argentina, El Ejército Revolucionario del Pueblo, Fuerzas Armadas Revolucionarias y Comandos Civiles.
De Bolivia, la Guerrilla de Ñancahuazú y el Ejército Guerrillero Túpac Katari.
De Brasil: Partido Comunista de Brasil (Guerrilla de Aranguaia) y Acción Libertadora Nacional.
De Colombia, el Ejército de Liberación Nacional, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Movimiento Armado Quintin Lame.
De Costa Rica, La Familia.
De Chile, Frente Nacionalista Patria y Libertad, Movimiento de Izquierda Revolucionaria y Vanguardia Organizada del Pueblo.
De El Salvador, Frente Farabundo martí.
De Guatemala, Fuerzas Armadas Rebeldes y Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca.
De Honduras, Movimiento de Liberación Popular.
De México, Fuerzas Armadas de la Nueva Revolución, Liga de Comunistas Armados, Comandos Armados del Pueblo, Ejército Zapatista de Liberación Nacional y Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente.
Esos movimientos armados de izquierda se asocian comúnmente con corrientes de la Internacional Socialista (creo que ya vamos en la cuarta o quinta I.S.). Algunos logran derrocar a viejos regímenes tiránicos de la derecha, pero cuando cumplen su objetivo se instalan en el gobierno y se vuelven igual que ellos.
Otros grupos con el tiempo son relegados, pero la organización queda intacta. No es que desaparezcan, pero la necesidad de financiamiento los lleva a incursionar en acciones ilegales, como el narcotráfico, la trata de personas y otras travesurillas.
En México los cárteles no son de la izquierda, propiamente dicha, pero hay evidencias de que apoyaron al actual régimen para que llegara al poder, y eso es precisamente lo que empieza a revelar la acusación de Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya.
Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “En este momento se le precipitó la planeadora”. (Ya le cayó la voladora).

