AL VUELO-Quiñona

AL VUELO-Quiñona

Por Pegaso

Imagínense mis dos o tres lectores el grado de fanatismo que puede provocar el futbol, cuando un padre amoroso decidió bautizar a su hija con el nombre de Quiñona, en homenaje al goleador mexicano-colombiano Julián Quiñones, quien tuvo una papel relevante con la selección mexicana en el Mundial de Futbol 2026.
Pero no le bastó desgraciarle la vida con tan horripilante nombre, sino que terminó llamándola ¡Quiñona Ysidra Morita Haaland Guevara!
“Morita” por Gilberto Mora y Haaland por el delantero de Noruega que prometió vengar a México frente a Inglaterra y no lo hizo, porque a final de cuentas se mexicanizó demasiado y terminó en el “ya merito”.
Alguien posteó por ahí que debería considerarse un delito y castigar a los padres cuando les ponen ese tipo de nombres.
Con el paso de los años, ya en la primaria o secundaria, no faltará un desgraciado o desgraciada que les haga bullying por sus nombres.
Eso me recuerda que en Mexicalpan de las Tunas somos muy proclives a bautizar a nuestras bendiciones con los nombres del abuelo o del tío milloneta y así, el Registro Civil tiene entre los más raros a un joven llamado Aguideame, que es la abreviatura del equipo de futbol preferido de sus padres: Las Águilas del América.
Hay otro que se llama Cero Cero Tres Miller, otro Chayanne Roberto y otro más Gokú Pérez. Pero los que se llevan el oro son Batman, Burger King, Terminator, Facebook, James Bond y Harry Potter.
En la serie de televisión “Los Caquitos”, en el universo de Chespirito, El Chómpiras le pregunta a La Chimoltrufia cuál es su nombre de pila.
Ella contesta: “Me llamo María Expropiación Petronila, porque nací el 18 de marzo”.
En un sketch de “La Carabina de Ambrosio”, llega Guillo el Monaguillo con el padre Cesarín y le dice:
-Padre, quiero cambiarme de nombre.
El benévolo sacerdote le pregunta intrigado: “¿Y por qué quieres cambiarte el nombre, hijo?
-Esteee…, bueno, padre, es que ya no me gusta el mío.
Entre divertido e intrigado, el religioso le vuelve a preguntar: “Bueno, ¿y cómo quieres llamarte ahora?”
-Esteee… bueno… yo quiero llamarme Zanahoria-Conejo 23.
-¿Qué cosa? ¿Por qué quieres llamarte así, Guillo? ¡Eso es absurdo!
-Pero, ¿por qué es absurdo, padre? Yo leí en el periódico que hay un señor que se llama Papa-León-13.
Por otro lado, ¿saben ustedes el nombre completo del El Chapulín Colorado?
Se llama Chapulín Colorado Lane. Sí, el segundo apellido es el de su mamá, Luisa Lane.
Lo que pasa es que su tío era entomólogo y le puso de nombre Chapulín. Su papá, Pantaleón Colorado, hermano de Juan Colorado, fue una vez a Metrópolis y le voló la novia a Supermán.
Aportación cultural de su amigo de siempre, Pegaso, principalmente para mis cuates del grupo de difusión de WhatsApp “Filosofía en Diálogos”, que no se cansan de leerme para tratar de comprender mis trazados de arquitectura.
Viene el refrán estilo Pegaso, cortesía de La India María: “A excelente discernidor, escasez de locuciones”. (A buen entendedor pocas palabras).

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