AL VUELO-Odisea

AL VUELO-Odisea

Por Pegaso

Vi la película La Odisea (The Odyssey, por su nombre original en inglés. Estrenada en 2026. Director: Christopher Nolan. Protagonistas: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Lupita Nyong’o y Samantha Morton), y no me gustó para nada.

Salvo algunos efectos especiales medio pasables (lo del gigante Polifemo estuvo fatal y lo de Caribdis, ridículo), la verdad es que no valió los 75 pesos que pagué en Cinépolis.

Yo, que he leído La Odisea de Homero 5 veces y La Ilíada otras tantas, puedo confirmar que el argumento de este bodrio no se asemeja en nada al relato original.

Se dejaron afuera capítulos muy importantes, como el canto de las sirenas, el regalo de Eolo, el país de los feacios y el encuentro de Odiseo (también llamado Ulises en algunas versiones) con su madre en el Hades.

En la interpretación cinematográfica de Christopher Nola, Atenea es muda y Polifemo solo murmura unas cuantas palabras ininteligibles.

No se mencionan para nada a los héroes que tuvieron gran importancia en la toma de Troya, como Aquiles, Ayax, Diomedes, Filoctetes y Pirro (de ahí viene la frase “victoria pírrica”), hijo de Aquiles.

Cuando uno lee La Odisea y La Ilíada se introduce de lleno en los tiempos heroicos.

Homero, de quien se dice, era un bardo ciego, tiene la capacidad de hacernos sentir en cada renglón que somos parte de ese mundo.

Especialista en epítetos, nos hace conocer como si estuviéramos frente a ellos, a “Héctor, domador de caballos”, a “Aquiles, el de los pies ligeros”, al “atrida gloriosísimo, rey de hombres Agamenón” o al propio “laertíada, del linaje de Zeus, Odiseo fecundo en ardides”.

Homero maneja el suspenso de una manera magistral, no como lo hace Christopher Nolan.

Odiseo o Ulises, quien tras 10 años de asedio a Troya, tiene la idea de dar un presente a Príamo, rey de esa ciudad, que resulta ser un caballo hueco lleno de soldados griegos.

Logran engañar a los troyanos y cuando todos están descansando tras una larga celebración, los griegos o aqueos salen de su escondite y matan a todos los guerreros que defendían la ciudad y hacen esclavas a las mujeres y a los niños.

De este episodio, precisamente, viene una palabra muy usada en el ámbito de la computación: Los troyanos, que son virus introducidos al CPU por medio de un programa malicioso.

Aún con toda la tecnología que tenemos en la actualidad, resulta casi imposible que se pueda producir una versión completamente fiel a la original. En el caso de La Odisea de Christopher Nolan y Troya (Troy, por su nombre original en inglés. Estrenada en 2004. Director: Wolfgang Petersen. Protagonistas: Brad Pitt, Eric Bana, Orlando Bloom, Diane Kruger y Brian Cox), dos de las más grandes epopeyas creadas por el hombre, nos quedan mucho a deber.

Cuando uno empieza a leer las historias de Homero realmente sentimos que formamos parte de ese mundo, y el lenguaje es tan descriptivo que casi sentimos el salpicar de las olas, o cuando Homero describe una escena de cruenta lucha: “Y la tierra manaba sangre”.

Desde su entrada, La Odisea nos hace saber de qué va la narración: “Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres, padeció en su ánimo un gran número de trabajos en su navegación por el ponto en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria tierra”.

Una entrada semejante tiene La Ilíada, el otro poema épico de Homero: “Canta, ¡oh, diosa! La cólera del Pelida Aquiles, cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres y el divino Aquiles”.

Total. Si usted nunca ha leído ambas narraciones y quiere pasar un rato más o menos entretenido, vaya al cine a ver la película de Christoper Nolan, pero si ha disfrutado de las narraciones de Homero, mejor quédese en casa a ver su moconovela favorita, porque no le va a hallar gran parecido.

Lo extraño es que a pesar de todo lo que he mencionado, las reseñas dicen que es la “película del año”, con un presupuesto de 250 millones de pesos y que está destinada a ganar un chorro de óscares. ¿Será que como crítico de cine me moriría de hambre?

El refrán estilo Pegaso dice así: “Ni tan siquiera alcanza la altura de la parte posterior de la planta del pie”. (No le llega ni a los talones).

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