Por Pegaso
Las travesuras de nuestros jóvenes universitarios no se deben castigar. Rechazo categóricamente que la policía y la Fiscalía intervenga en cosas que solo competen a los estudiantes.
La simpatiquísima situación que se vivió recientemente en la Facultad de Veterinaria de Ciudad Victoria no es más que una inocente broma que sus compañeritos querían hacerle a los de nuevo ingreso.
La novatada salió un poquitín mal porque Tadeo Ortiz, alumno recién incorporado, no tolera bien el principio activo del capsicum, o sea, que no aguanta el picor del chile habanero.
Según relata él mismo, un grupo de alumnos de nuevo ingreso fueron invitados a una novatada en la cual ellos eran los actores principales.
Como en las películas gringas de cofradías estudiantiles, los de quinto y sexto semestre los obligaron a caminar en fila india por todo el campus, les aventaron caca de vaca, los embarraron de melaza y los amenazaron para que no la hicieran de pedo, bajo amenaza de que les iría peor si no se sometían a este divertido juego.
Total, como resultado de aquella novatada, organizada por algún grupo de delincuentes disfrazados de estudiantes, el joven Tadeo fue obligado a comerse un chile habanero enterito, lo que le provocó convulsiones y posteriormente fue llevado al hospital del IMSS donde tuvo que estar en terapia intensiva.
Como es natural, el Rector salió dando declaraciones y manifestando que no se tolerarán ese tipo de acciones vejatorias llamadas pomposamente “novatadas”.
Yo sigo creyendo que a los jóvenes hay que dejarlos que se diviertan. Total: No hay que hacer tanto argüende por un chile habanero.
En las universidades gringas y en muchas de las del país esto es una tradición. Siempre hay un grupo de estudiantes ricachones o populares que son los que organizan ese tipo de actividades, donde los estudiantes nuevos tienen que pasar por un rito de iniciación para hacerse merecedores a formar parte de la cofradía.
Lo podemos ver muy bien en películas como “La Venganza de los Nerds” (Revenge of the Nerds, por su título original en inglés. Estrenada en 1984. Director: Jeff Kanew. Protagonistas: Robert Carradine, Anthony Edwuards, Timothy Bustfield, Curtis Armstrong y Michelle Merrynk), donde un grupo de escuálidos “bichos raros” son perseguidos y aterrorizados por los simpáticos, populares y fortachones líderes de la dominante hermandad llamada Alfa Beta.
Los nerds tienen que crear una nueva fraternidad llamada Lambda, Lambda, Lambda que se asocia con otra de personas de color llamada Omega Mu, y finalmente les patean el trasero a los engreídos y pedantes ricachones.
Claro. En esas películas los directivos universitarios ven con simpatía a los acosadores, porque entre otras cosas, son grandes atletas y han dado muchos trofeos a la institución, o simplemente siguen permitiendo ese tipo de situaciones por cobardía.
Sin embargo, toda esa bonita tradición debe seguir. Yo pienso que no hay nada tan hermoso como la emoción que produce arrojar a un nerd al tambo de basura o clavarlo de cabeza en el excusado. Es una sensación sublime y forma parte de la sana formación de nuestros jóvenes. No les quitemos esa sana diversión que les servirá para forjar un carácter firme y triunfador en su futura vida profesional.
Háganme caso.
Viene el refrán estilo Pegaso: “No existe perjuicio que por beneficio no ocurra”. (No hay mal que por bien no venga).

