AL VUELO-Mandado

AL VUELO-Mandado

Por Pegaso

Hasta los superhéroes tienen necesidad, de vez en cuando, de ir a la tienda por el mandado.
Eso me quedó muy claro esta mañana, cuando en la caja de un Smart, haciendo fila, estaba ni más ni menos que Kalimán, el Hombre Increíble.
Lo vi de espaldas, con su túnica blanca, turbante y capa del mismo color. Me hubiera gustado muchísimo ver la enorme esmeralda que adorna su frente con su inicial “K”, pero no pude alcanzarlo. Solamente tomé la foto que presento a ustedes en este artículo.
Tampoco vi a su pequeño amigo Solín. Quizá andaba trayendo un carrito. Lo cierto es que personajes de este tipo no se ven a diario, y mucho menos en el supermercado.
Ahora bien, nadie debe dudar de la existencia de este extraordinario personaje de la radio, el cine y los cómics, porque en el programa que salió al aire durante más de veinte años seguidos, siempre decían: “E interpretando a Kalimán, ¡el propio Kalimán!”, aunque los despistados podrían decir que no, que en realidad su voz era la de Manuel Pelayo y la persona de las dos películas era el actor canadiense Jeff Cooper.
He estado leyendo en los últimos meses todas sus historietas, en un perfil de Facebook con el seudónimo de Kalimán Delgado.
El cuate, que no sé como se llama en realidad, debe ser un verdadero fanático del superhéroe mexicano por excelencia, ya que todos los días publica entre cuatro y seis números de cada serie.
Leyendo y viendo sus aventuras, me traslado a mi lejana juventud, allá por los años ochenta, cuando en un puestecito que me quedaba camino a la secundaria me detenía a rentar una revista de Kalimán o de Memín Pinguín (no es Memín Pingüín, de pingüino, sino Pinguín, de pingo).
Ahora ya de adulto, veo muchas cosas que no notaba de chavo. Por ejemplo, lo pendejo que era Kalimán. ¡Siempre caía en las trampas!
Cuando se enfrentaba a un grupo de vampiros, momias, extraterrestres, cuatreros o lo que fuera, sus habilidades marciales siempre le daban ventaja, y parecía que iba a ganarles, pero siempre aparecía uno con una piedra o un garrote por atrás y ¡sopas!, el hombre del turbante caía como costal de papas y era capturado junto con su inseparable amigo y alguna correteable chamacona de las que siempre lo acompañaban.
Porque, a decir verdad, el héroe ahí sí que se la rifaba. Todas las chicas morían por él. Le encantaba leerles la mente cuando pensaban para sí mismas que era un tipo atractivo. El truco le daba resultado y con eso se pasó por las armas a la Viuda Negra, a la Bruja Blanca, a la diosa Kalipso y a muchas otras féminas.
Otra cosa que se le ha criticado mucho es que exponía de muerte a Solín. En lugar de dejarlo en un hotel o en un lugar seguro, se lo llevaba para compartir sus aventuras. En cada número de la revista, de perdido dos o tres veces estaban en peligro de muerte y se salvaban milagrosamente.
Porque eso sí, tenía una suerte de los mil demonios. Cuando todo parecía perdido, simplemente decía: “Serrenidad, serrenidad y paciencia, mucha paciencia”, y el problema se le resolvía como por encanto.
Aún así, con todas las inconsistencias que se puedan imaginar, la historia creada por Rafael Cutberto Navarro, con libreto de Víctor Fox, fascinó a generaciones de mexicanos y latinoamericanos por más de dos décadas.
Hasta la fecha, las personas que tienen los derechos de autor han sacado alguno que otro número conmemorativo, pero el éxito no ha sido el mismo.
Los chavorrucos lo recordamos y se ha quedado en el inconsciente colectivo. Incluso los jóvenes siguen usando alguna que otra de sus frases como “La mejor defensa es el ataque” y “Siempre hay un camino cuando se usa la inteligencia”.
Lo que no me explico, ya que Holliwood siempre se piratea personajes y héroes de otros países, como Thor, de la mitología nórdica o Flash, imitación del Hermes griego, por qué no se han interesado en sacar una superproducción de Kalimán, con todos sus poderes que, a diferencia de los personajes de Marvel o DC, son producto de su fuerza mental y disciplina física.
En fin. Ya veremos si algún día un productor retoma mi idea y veremos al Hombre Increíble en la pantalla grande.
Mientras tanto, vámonos con el refrán estilo Pegaso: “Quien mantiene dominio sobre la psique, mantiene dominio sobre la totalidad”. (El que domina la mente lo domina todo).

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