Por Pegaso
¡Oh! ¡Cuán frustrado debe sentirse el personajillo ese que se fue a La Chingada, pero que en la práctica sigue metiendo las narices en las decisiones de gobierno!
Ahora, que se cierne sobre nuestra Nación el fantasma de una intervención armada por parte de los pelos de elote, es cuando se podrá ver la verdadera dimensión de nuestros gobernantes.
Aunque no fueron precisamente presidentes, Hidalgo y Morelos trascendieron a la historia como héroes nacionales por su participación en la Guerra de Independencia.
Más adelante, Benito Juárez encabezó la resistencia cuando los franceses irrumpieron militarmente en nuestro país, y después, Madero culminó el movimiento revolucionario.
Son esas las Tres Transformaciones que ha sufrido México. Y #Ya Saben Quién pretendía encabezar la Cuarta, con el agregado de que esta tendría que ser pacífica, con solo el poder de la aprobación popular.
Pero las cosas no siempre salen como queremos.
Pasó el sexenio con más pena que gloria y no hubo oportunidad de que pudiera demostrar realmente de qué está hecho. Quiso compararse con aquellas figuras relevantes y más, porque se le hicieron chiquitos Hidalgo, Morelos, Juárez y Madero y ya quería compararse hasta con Simón Bolívar, el Libertador de América.
Pero bueno. Decía yo que es en los grandes conflictos cuando las figuras se agigantan.
Al cabecita de algodón se le pasó la gran oportunidad. Oportunidad que ahora tiene la primera mujer presidenta. Y cuando los libros de texto del futuro mencionen esta etapa de México, dirán: “La Presidenta Claudia Shikitibum enfrentó con valentía la Segunda Invasión Norteamericana”. Y ahí quedará, grabado por los siglos de los siglos, amén.
Una invasión, como la que dicen que ahora prepara el ojete y deschavetado presidente gringo, será la gran oportunidad para los actuales actores políticos.
Ya veo yo a Norroña, por ejemplo, vestido con casaca militar, entrándole a los pelotazos en el frente de batalla.
Eso me remite indefectiblemente a la famosísima Batalla de Puebla que recordamos cada 5 de mayo, y especialmente a aquella cancioncilla que cantaba Antonio Zamora que dice más o menos así:
Recién firmado el convenio Soledad
llegaron los franceses y rompieron la amistad.
Traían la consigna de acabar con la Nación
y derrocar a Juárez por orden de Napoleón.
Cayó un francés en aquel cinco de mayo,
se les veían los pies y corrían sin parar.
Y corrían a pie y corrían como trenes,
Brincaban los nopales al disparo del cañón,
Saltaban magueyes más alto que las liebres
Y otros se arrastraban como herido camaleón.
Así, pues, si los güeros y su nazi deciden venirse con todo contra Mexicalpan de las Tunas, nuestra presidenta Claudia Shikitibum podría alcanzar esa inmortalidad que tanto anhela el viejito cara de fuchi.
Ya vi a Norroña, todo madreado diciendo, como lo hizo Zaragoza en aquella épica batalla: “Las armas nacionales se han cubierto de gloriaaaaaaaaa”.
Aunque, claro, sería muy ingenuo creer que le ganaríamos a los gringos inclusive al balero o a las canicas, pero ahí está están los sueños de grandeza que tuvo aquel que se fue. Y que solo alcanzó la estatura de Calles, porque hasta donde se puede ver, se ha convertido en una especie de jefecillo máximo, imponiendo leyes y colocando piezas en el tablero de la política mexicana.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Te eyectó el disparo por la retaguardia”. (Te salió el tiro por la culata).

