AL VUELO-Estupidez

AL VUELO-Estupidez

Por Pegaso

Se han escrito libros, enciclopedias completas tratando de entender la estupidez humana.
Decía Hitler que las masas son estúpidas y solo las mueven las emociones. Pero no es el único. Hay incontables filósofos y escritores que comparten el mismo punto de vista sobre esta peculiar condición del Hombre.
Pero yo lo pude constatar anoche personalmente, durante el multitudinario evento del Grito de Independencia, aquí, en la ciudad de Reynosa.
Estábamos muchos periodistas en un templete habilitado en la plaza Miguel Hidalgo, esperando obtener buenas imágenes para su respectiva plataforma.
Frente a ellos, un tipo que ondeaba una voluminosa bandera nacional, estorbando la visión en el punto y el momento más importante, que fue cuando el alcalde tañó la campana y mencionó a los próceres patrios.
Uno de los reporteros que me consta es muy popular y dicharachero, le pedía al de la bandera que la bajara un poco.
Sin embargo, éste hacía caso omiso. El reportero insistí en que bajara la bandera sin tener éxito. Sin embargo, algo que ocurrió demuestra el grado de insensibilidad y estupidez que pueden tener las masas.
De pronto, casi al unísono, muchos que estaban alrededor del abanderado empezaron a agredir verbalmente al reportero, gritándole improperios porque osaba interrumpir aquel acto “patriótico”.
No pensaron en ningún momento que el reportero estaba haciendo su trabajo y que ellos ¡oh, miserables! solo fueron a ver a una cantante famosa, a divertirse y a armar mitote.
La falta de respeto al trabajo del comunicador fue evidente. La masa siguió divirtiéndose y gritando sin ningún escrúpulo.
No me malinterpreten. Decir que las masas son estúpidas no es una opinión personal. Quien quiera profundizar sobre el tema, puede buscar en Internet y construir su propio criterio.
Como individuo, uno puede ser brillante y tener uno o más doctorados, pero cuando nos amalgamamos con la masa, somos parte del promedio. Las masas tienen la característica de ser moldeables y manipulables. Dígalo si no el Supremo Comandante del Tercer Reich alemán, Adolfo Hitler, especialista en el manejo de las multitudes.
Yo acostumbro poner un ejemplo: En los ranchos, cuando un perro ladra, el resto empiezan a ladrar, aún cuando no saben el motivo. Lo hacen por impulso, por mero instinto.
Con las masas es igual. Si algo les molesta, los enfurece, los asusta o los emociona, la reacción es simultánea, como si se tratara de un mismo organismo.
¿Han visto cómo las parvadas de golondrinas dibujan en el cielo figuras caprichosas? Es más o menos el mismo fenómeno: El instinto, el cerebro reptiliano trabajando.
Las masas judías crucificaron a Cristo porque pensaron que era un falso Mesías, manipulados por los líderes religiosos que vieron amenazado su stato quo.
Si alguien estuvo anoche en el Grito y formó parte de esa masa amorfa que agredió al gentil y cumplido reportero que solo estaba cumpliendo con su chamba, lea todo este artículo. Le hará mucho bien.
Termino con el refrán estilo Pegaso: “A sonidos guturales articulados insensatos, órganos de la audición sin capacidad de recibir sonidos”. (A palabras necias oídos sordos).

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *