Por Pegaso
Tiene razón un usuario de las redes sociales cuando asegura que para estudiar una carrera existen innumerables trabas, desde el ingreso a la universidad, el pago de colegiaturas, de mensualidades, quemarse las neuronas para sacar adelante los estudios, hacer los trámites para obtener el título, pagar cantidades exageradamente altas por el mismo y luego, ¿para qué? Sales con una flamante carrera y lo primero que te piden las empresas es experiencia.
Pero, ¿de dónde carajos voy a obtener experiencia, si no me das trabajo para adquirirla?
Tras un viacrucis que se hace eterno, finalmente logras agarrar una chambita en una oficina. El sueldo no es como te lo habías imaginado. Tienes que hacer méritos, ganarte la confianza de los jefes y, si eres lo suficientemente lambiscón, posiblemente te aumenten un poco.
A la fecha no basta tener una licenciatura. En nuestros tiempos y en los tiempos de nuestros padres, tener un título profesional era la máxima aspiración. Una familia clasemediera solo se podía dar el lujo de mandar a uno de sus hijos a la universidad. Las clases bajas difícilmente tenían ese privilegio.
Hoy en día, si no tienes una maestría, un doctorado o varias carreras, no eres nadie.
Pero, oigan, esperen. Creo que aquí estamos equivocados.
Si vemos en las redes sociales, en las noticias o en nuestro propio entorno, hay muchas personas que están triunfando en el mundo y a muy escasa edad se convierten en multimillonarios sin haber pisado nunca una universidad.
Solo basta tener alguna gracia, ser locuaz, tener un cuerpo despampanante o ser más feo que La Gilbertona (qepd) para convertirte en una celebridad.
¿Para qué estudiar? Ahórrate muchos miles de pesos de colegiatura y mensualidad en alguna universidad patito. Mejor créate un canal en You Tube donde salgas haciendo pendejada y media, o hazte una cuenta en Tik Tok u Only Fans y ya chingaste.
Recomendaba “La Venenito” -el pobre y deschavetado adolescente que se cree una femme fatale- a sus miles de seguidores que no estudien, que eso no sirve, que pueden obtener mucho dinero en las redes sociales como él lo ha hecho. Por cierto, cobra una lanita por cada foto que le piden sus fans.
Así que, ¿para qué estudiar?
Decía Albert Einstein que los avances tecnológicos iban a producir generaciones cada vez más idiotas y lo estamos viendo.
Hay estudios serios que dan cuenta del retroceso intelectual en el que estamos inmersos, todo por la facilidad que nos dan las redes sociales para hacer que otros imbéciles estén pendientes de las estupideces que publicamos.
A eso se llama involución.
Hay quienes comparan el éxito que tienen ciertas celebridades, la gran cantidad de visitas en sus canales y páginas que los hacen muy atractivos para las grandes marcas.
Por el contrario, personas con méritos reales, como aquella adolescente que sacó un primer lugar a nivel mundial en Matemáticas, o la chica que fue reclutada por la NASA, o el chaval que inventó un sistema para mejorar la vida de los invidentes, apenas son conocidos por la gente.
Entonces, ¿vale la pena estudiar?
Yo sigo pensando que sí.
No sé qué pensará un extraterrestre cuando venga a La Tierra y lo primero que verá será a un grupo de jovenzuelos haciendo gestos uno frente al otro para ver cuál tiene más aura.
Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “¡Somos adecuados para el mamífero cuadrúpedo denominado Canis familiaris!” (¡Estamos pa´l perro!)

