AL VUELO-Intocables

AL VUELO-Intocables

Por Pegaso

Algo hicimos mal nosotros, los de la generación conocida como “Baby Boomers”. Educamos a la siguiente tanda, la “Generación X”, que todavía nos salió normalita, con algunos detalles mínimos, pero ya traían en el coco la semilla de algo perverso que se gestaría en las generaciones “Milennial”, “Zeta” y “Alfa”.
Miren: De acuerdo con la clasificación ortodoxa la llamada “Generación Grandiosa” corresponde a aquellas personas que nacieron entre 1901 y 1927. La “Generación Silenciosa” va de 1928 a 1945. La “Generación Baby Boomers”, de 1946 a 1964. La “Generación X”, de 1965 a 1980. La “Generación Milennial” o “Generación Y”, de 1981 a 1996. La “Generación Z”, los que nacieron entre 1997 a 2012. La “Generación Alfa”, del 2013 al 2024. Actualmente tenemos a la “Generación Beta”, a partir del 2025 y hasta el 2039.
Todavía los de la “Generación X” recibieron en las escuelas y en los hogares una educación esmerada. Los padres no se desentendían, sino que exigían a sus bendiciones que le echaran ganas al estudio para poder salir de la jodencia. Era poco común que en una familia de clase media o baja se graduara alguno de sus miembros. La gran mayoría terminaban la secundaria o la preparatoria y se metían a chambear para llevar dinero a su casa.
Cuando un maestro reprobaba a un alumno, era porque realmente era mal estudiante. Si se portaba mal, le aplicaban severos castigos, como el típico reglazo en la mano o lo enviaban a la esquina con orejas de burro.
En la secundaria Escandón, donde yo estudié, el profe Brito acostumbraba lanzarles a la cabeza los borradores o pedazos de gis a aquellos estudiantes que se distraían en su clase.
Cuando el chamaco llegaba a su casa con malas calificaciones o con reporte de mal comportamiento, se le armaba con la jefa. Ésta agarraba la chancla y se la aventaba en la espalda, además de quedar castigado por varios días.
Los profes tenían la aprobación de los padres para que aplicaran los correctivos necesarios.
Sin embargo, vino la “Generación Milennial” y todo se fue al carajo. Que los derechos humanos, que el movimiento progre y toda esa basura que se inventaron, dio como resultado el surgimiento de generaciones de cristal, a los que no puedes ni tocar con el pétalo de una rosa porque sobrerreaccionan de manera visceral.
A todo eso, súmele las redes sociales. Si un maestro regaña a un alumno por portarse mal, irá a quejarse con su madre, diciendo que el maestro lo reprobó porque le tiene coraje. La mamá, como feroz jabalina, se lanza a la escuela y enfrenta al maestro con cara de pocos amigos. Lo acusa de abusivo y hasta de acosador, porque la niña o el niño les dice que se les queda viendo feo.
Los niños actuales son intocables. Pueden hacer lo que quieran, portarse como les dé su regalada gana, hacer berrinches, amenazar al profesor… Al fin y al cabo que en su casa hay una madre que todo les cree a sus bebés.
No quiero decir que no se les debe proteger, brindar una educación de calidad y orientarlos para que puedan ser adultos con valores y útiles a la sociedad, pero ya hemos visto que algunas criaturitas se sienten completamente empoderadas ante la gran permisividad que sus padres les conceden.
En las escuelas no solo hay hijos de mami sobreprotegidos, también van los hijos de delincuentes que incluso amenazan a los profes con darles un “levantón” si no los aprueban o si les llegan a llamar la atención, pero esa ya es otra historia.
Lo cierto es que muchos maestros han optado por rendirse. Rendirse en el sentido de dejar que los chamacos hagan lo que quieran durante su estancia en la escuela. Solo les muestran el contenido de los libros de texto, pero ni siquiera se atreven a levantar la mirada, porque saben que puede haber un celular que los esté grabando para hacerlo viral y que detrás de cada criaturita tierna y dulce hay una hiena dispuesta a devorarlos con todo y pizarrón.
¡Ahhh! ¡Qué tiempos aquellos!
Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “Engendra córvidos y te extirparán los globos oculares”. (Cría cuervos y te sacarán lo ojos).

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *