AL VUELO-Milagro

AL VUELO-Milagro

Por Pegaso

Ni un millón de “cielitos lindos”, ni la gran altitud de la Ciudad de México, ni la desvelada que seguramente tendrán los jugadores de Inglaterra, ni las amenazas de los narcos podrán evitar lo inevitable.
Este domingo, en el juego que disputará el seleccionado nacional contra el Equipo de la Rosa, no habrá sorpresas.
Una cosa es medirse contra segundones y otra, contra los buenos equipos.
Ahora que si lo que hemos visto no está manipulado, algunos de los conjuntos más débiles están dando la sorpresa, como en el caso de Cabo Verde.
Sin embargo, eso es solo una ilusión. Tal como lo afirma mi muy letrado, pluscuamperfecto y patidifuso anolisto político-deportivo Oscar Aldrete, la mayoría de los jugadores que se enfrentaron ayer a Argentina juegan en ligas europeas y poseen un gran nivel de juego.
Muy diferente será el caso de México, donde pocos de los seleccionados se la rifan en equipos del Viejo Continente y prefieren fichar con los maletas del América, de las Chivas o del Monterrey.
Dicen que hay dos cosas de las que no debemos hablar, porque nunca vamos a llegar a un acuerdo: De religión y de futbol.
Yo me atrevo a hacerlo porque, querámoslo o no, es un fenómeno de masas con el cual se manipula a miles de millones de espectadores alrededor del mundo. Tanto así, que incluso los gringos ya le entraron a este deporte, porque ni el beisbol ni el futbol americano o el baloncesto tienen la difusión mundial -y por lo tanto, el grado de estupidización- que el futbol soccer garantiza.
Decía, pues, que no hay forma de que México le gane a Inglaterra este domingo.
Ayer se difundió ampliamente un bulo donde el Director de la FIFA anunciaba que habría sanciones para México por el orangutanesco comportamiento de los aficionados y que se tendría que reponer el partido ante Ecuador.
Lo que sí fue cierto es el cambio de horario del domingo, ya que en lugar de las 6 de la tarde, se jugará a las 12, hora de la Ciudad de México bajo el pretexto de un fuerte chaparrón que caerá por la tarde en el área metropolitana.
La tarea de los hinchas aztecas que quieren ver ganar al equipo nacional es ir hasta el hotel donde se hospedan los jugadores ingleses y poner a todo volumen, durante toda la noche, las horripilantes canciones de Peso Pluma y toda la ristra de berreadores que tenemos en México. Esa podría ser el arma secreta.
No creo que tendría suficiente efecto si algún grupo de la delincuencia organizada consigue los teléfonos de los jugadores y cuerpo técnico inglés para amenazarlos y decirles que se dejen ganar. Al final del juego, recogerán sus tiliches y se retirarán a la nueva sede en los Estados Unidos y los narcos se quedarán con un palmo de narices.
Yo sí creo aún que el ganador de la copa será Portugal, porque hay muchas señales de los poderosos grupos que manejan el dinero y la política internacional, como en Los Simpsons, The Economist y la gran mayoría de las redes sociales.
Lo que no creo que ocurra es que la final se juegue entre ese equipo y el de México. Sería casi, casi, como un milagro. Y yo no creo en milagros.
Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “La ruta de mayor longitud da inicio con la zancada inicial”. (El camino más largo empieza con el primer paso).

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *