Por Jesús Rivera
Reynosa, Tamaulipas.En medio de las manifestaciones y la toma de oficinas administrativas registradas en el Hospital del ISSSTE de Reynosa por parte de integrantes del magisterio, personal médico y de enfermería respondió a una emergencia de máxima prioridad que puso a prueba la capacidad operativa del nosocomio.
De acuerdo con el testimonio del médico cirujano Alfonso De León Perales, quien se desempeña como Jefe de Sección de Cirugía del hospital, la tarde del miércoles 3 de junio recibió una llamada de alerta sobre el ingreso de un paciente masculino con una herida penetrante por arma blanca que presentaba sangrado abundante y signos de choque.
Según relató, el caso fue clasificado como “Emergencia 1”, protocolo reservado para situaciones con riesgo inminente para la vida del paciente, por lo que se activó la coordinación inmediata entre cirugía, anestesiología, laboratorio, banco de sangre y personal de enfermería.
El especialista destacó que al llegar al área quirúrgica pudo constatar la respuesta organizada del equipo hospitalario, integrado por médicos, residentes, personal de apoyo y trabajadores de distintas áreas que participaron en la atención del paciente.
Tras la intervención quirúrgica de urgencia, el paciente fue trasladado al área de terapia intensiva para continuar bajo vigilancia médica especializada.
En su mensaje, De León Perales reconoció públicamente el trabajo del personal del ISSSTE en Reynosa, al que calificó como “héroes sin capa” por mantener la atención médica pese a las limitaciones institucionales y las condiciones externas que enfrenta el hospital.
Al mismo tiempo, expresó inconformidad por comentarios que —afirmó— han sido emitidos por algunos integrantes del movimiento magisterial que mantiene reclamos dentro del instituto. El médico aclaró que sus señalamientos no se dirigían a la totalidad del gremio docente ni a la CNTE.
También cuestionó que las acciones de protesta se hayan concentrado dentro del hospital y no en otras instancias administrativas o sindicales correspondientes, argumentando que dichas medidas pueden afectar el funcionamiento cotidiano de una institución que atiende tanto a maestros como al resto de la derechohabiencia.
Asimismo, realizó señalamientos sobre el manejo del programa “La Clínica es Nuestra”, al sostener que durante una etapa previa de participación dentro del comité correspondiente no recibió información suficiente sobre el ejercicio de recursos, tema que consideró pendiente de transparentar.
Finalmente, el médico reconoció que el hospital enfrenta carencias derivadas de su antigüedad —56 años de operación—, aunque sostuvo que el personal mantiene el compromiso de continuar prestando servicios médicos dentro y fuera del horario habitual cuando las circunstancias lo requieren.

