Rescataron a viejecito abandonado en la Central Camionera de Reynosa; su mirada reflejaba días de soledad

Rescataron a viejecito abandonado en la Central Camionera de Reynosa; su mirada reflejaba días de soledad

Por Jesús Rivera

Reynosa, Tamaulipas.Sentado en silencio, con la mirada perdida entre el ir y venir de pasajeros, un adulto mayor esperaba en uno de los rincones de la Central Camionera de Reynosa. Nadie sabía cuánto tiempo llevaba ahí. Nadie sabía si esperaba a alguien… o si simplemente había sido olvidado.

El hombre, cansado y en condición de abandono, fue auxiliado por paramédicos de Protección Civil y Bomberos de Reynosa, quienes acudieron en coordinación con elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal tras recibir el reporte ciudadano.

A bordo de una ambulancia y con el cuidado que merece toda vida humana, los rescatistas realizaron la valoración médica del abuelito, confirmando que necesitaba atención y resguardo inmediato.

Más allá del protocolo, la escena conmovió a quienes presenciaron el operativo. Entre maletas, anuncios de salidas y el ruido cotidiano de la terminal, la presencia del anciano recordaba una realidad dolorosa: el abandono de los adultos mayores sigue ocurriendo en silencio.

Tras la revisión médica, el hombre fue trasladado a la Casa Hogar del Adulto Mayor del DIF Reynosa, donde recibirá alimentación, atención y cuidados especializados, lejos de la incertidumbre en la que fue encontrado.

Protección Civil de Reynosa reiteró que abandonar a una persona de la tercera edad constituye un acto de violencia extrema y un delito grave, por lo que hizo un llamado a la sociedad a no ser indiferente ante situaciones similares.

“Cuidar y proteger a nuestros adultos mayores es responsabilidad de todos”, señalaron autoridades de la corporación.

El rescate del abuelito no solo movilizó a cuerpos de emergencia; también dejó una pregunta incómoda entre quienes conocieron la historia: ¿cómo llega una persona a pasar sus últimos años esperando ayuda entre desconocidos?

En Reynosa, esta vez, alguien sí se detuvo a mirar.

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