AL VUELO-Virales

AL VUELO-Virales

Por Pegaso
¡Amiguita!¡Amiguito! Yo, tu amigo Pegaso, te propongo un nuevo reto viral.
Más emocionante que subirse a surfear a un vagón del ferrocarril, más chipocludo que lanzarse de cabeza desde un quinto piso, más 6-7 que ahorcarse de una viga con el cinturón de tu papi, más nice que tomarse una botella llena de ácido sulfúruco.
El nuevo reto hará que tus compañeritos te admiren y quieran ser como tú. Serás el top trending de tu escuela y tu barrio. Todas las niñas lindas querrán andar contigo y serás el más popular en las redes sociales.
Olvídate de esconderte en un panteón para que tus angustiados progenitores te declaren como desaparecido y activen todos los protocolos de búsqueda, movilicen grupos de derechos humanos y que los periodistas den a tu caso la mayor cobertura posible, y cuando aparezcas, muy quitado de la pena, todos digan: “Lo bueno es que apareció con vida”, en lugar de agarrarte a coscorrones, pellizcos y soplamocos por andar haciendo ese tipo de bromitas.
El reto que te propongo es muy sencillo: Ponte a estudiar. El que saque mejor calificación, gana.
¿Verdad que es muy bonito este reto? Te vas a evitar poner en peligro tu vida y la de los demás, dejarás de quitarles tiempo a las madres buscadoras, los periodistas escandalosos dejarán de recibir “likes” y “visitas” a sus costillas y todo mundo será feliz, porque serás un hombre o mujer de bien.
Acepta mi reto. Lo llamaré: “El Reto del 10”.
Se vale usar la cámara de tu teléfono celular para documentar tu desempeño. Haz tomas de tus libros con las lecciones que vendrán en el examen, machetéale duro, deja un rato de cotorrear con los cuates por WhatsApp y trata de sacar mejores calificaciones que los demás.
Lo que no se vale, por supuesto, es que hagas trampa o que lleves acordeones.
Estoy seguro que si juegas y cumples con este reto, te divertirás como enanos.
Los que no se han divertido mucho con esto de los retos virales son los padres de familia de muchas escuelas del país.
Apenas había terminado el asunto de la Pirámide de la Luna, donde un loquito mató a una turista e hirió a 17 personas más, cuando empezaron a surgir mensajes amenazantes en los baños y paredes de las escuelas, diciendo que el día siguiente habría balacera.
Después de investigar, la policía llegó a la conclusión de que se trató de un reto viral difundido mediante grupos de las redes sociales.
De alguna manera y en algún lugar, a un chamaco se le ocurrió que sería jocoso ver la cara de la policía, de los padres y de los maestros cuando descubrieran aquellos mensajes.
Hasta este segundo no se ha reportado la detención -o cuando menos la identificación- de algún autor o autores de tales leyendas, porque aquí somos demasiado permisivos con los menores de edad y no los corregimos a tiempo, como antes, cuando los profes nos daban reglazos en las manos cuando nos portábamos mal.
Pienso que si México fuera El Salvador y tuviéramos de Presidente a Nayib Bukele, ya se les habría dado cadena perpetua a estos precoces perpetradores.
Pero aquí no somos tan exagerados. Si en los próximos días se llega a saber quienes fueron los autores, basta con obligarlos a que escriban un millón de veces en sus cuadernos: “No debo difundir mensajes amenazantes”.
Y, como dice el refrán estilo Pegaso: “¡Inmaculada solución!” (¡Santo remedio!)

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