Por Pegaso
No soy anolisto político, ni pitoniso ni oraculero, pero algunos que sí le saben al tema comentan que la salida del ex coordinador de senadores de Morena, Adán Augusto López es una señal clara de una fisura que ya tenía tiempo de estar abierta.
Aunque la Presidenta Claudia Shikitibum diga de dientes para afuera que el Cabecita de Algodón es su maestro, que lo quiere un chingo y que seguirá adelante con el Segundo Piso de la Cuarta Transtornación, se ve un claro alejamiento, un destete.
Pero, escúchenme bien, mis dos o tres lectores: #YaSabenQuien no es de los tipos que sueltan el poder a las primeras de cambio.
Desde mediados de su sexenio, cuando decidió que su sucesora sería Claudia, empezó a tejer todo un andamio de poder que le garantizaría el control absoluto más allá de su gobierno.
De esa manera, no podemos decir que Shikitibum tiene la mayoría del Congreso, ni aún que lo tienen ambos, Claudia y ALMO. No. El poder no se comparte y en este momento el dueño de las canicas está en Tabasco, rumiando lo que parece ser su primer gran descalabro político.
Porque Adán Augusto, el hermano que nunca tuvo el Cabecita de Algodón, no renunció solito. Si por él fuera se quedaría allí, donde estaba, manejando miles de millones de pesos él solito.
Fue la presión de El Trompas, Presidente de Gringolandia.
Era una de dos, o sacrificarlo y enviarlo al país de los pelos de elote, o simplemente, sacarlo de la jugada, de la toma de decisiones, de minar un poco el poder omnímodo del Jefe Máximo. Y por lo pronto, ¡va para afuera!
Comentaristas nacionales e internacionales ponen de relieve la relación casi de familia que une a ALMO con Adán Augusto desde su muy lejana juventud.
Cuando ambos formaban parte del PRD, el Cabecita de Cotonete lo apoyó en su carrera política, hasta que llegó a ser Gobernador de Tabasco. Siendo el mandamás de ese Estado, tenía como Secretario de Seguridad a un tal Hernán Bermúdez Requena, quien formó un cártel conocido como “La Barredora”, y el resto, es historia.
Conociendo al viejito como lo conozco, sé que en estos momentos debe estar encaboronadísimo por las decisiones que su sucesora está obligada a tomar por la presión del orate gringo.
Fíjense: Primero, Claudia Shikitibum admite que PEMEX dejó de enviar petróleo a Cuba. Al día siguiente, El Trompas dice a la prensa internacional que le pidió a la Presidenta de México que dejara mandar el hidrocarburo a la isla, y le hizo caso. Tres doritos después, nuestra mandataria sale diciendo que no es cierto, que ella nunca lo dijo y que seguirán mandando ayuda a la isla caribeña y a su gobierno dictatorial.
Pregúntome yo: ¿Dónde quedaron aquellas palabras de El Trompas que decía: “México tiene una líder maravillosa y altamente inteligente. Deberían estar muy felices con eso”?
Seguramente en un próximo telefonazo entre ambos se seguirá tocando el tema y veremos quién de los dos personajes mintió.
Claudia Shikitibum está en medio de dos trenes en colisión. Aunque voltee para un lado y luego para otro y aunque intente quedar bien con los dos, pronto deberá tomar una decisión importante para el futuro del país: O se alinea con el viejito de Macuspana, que ya se cree el nuevo Simón Bolívar, o cede a las presiones de Trump.
No puede haber término medio.
Bueno. Eso es lo que dicen los analistas.
Viene el refrán estilo Pegaso: “¿Cuál es tu elección, Cucumis melo o Citrullus lanatus?” (¿Con quién te vas, con melón o con sandía?)

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