Se abusó del decreto de regularización de chuecos

Se abusó del decreto de regularización de chuecos

Por Jesús Rivera

Reynosa, Tamaulipas. Residentes de la frontera norte de Tamaulipas destacan en redes sociales y en mensajes de WhatsApp el inicio de acciones de verificación y decomiso de autos “chocolates” que entraron al decreto pero que no cumplían con las especificaciones.
De acuerdo con dichas versiones, la Aduana habría iniciado en Nuevo Laredo con los decomisos de unidades cuyos dueños falsificaron pedimentos o pagaron para su legalización aún siendo de modelos más recientes a lo que establecía el decreto.
Por su parte, Hugo Jofre Chávez, Presidente de la Asociación de Importadores de Autos Usados de Reynosa estableció que durante el tiempo que duró el programa prevaleció la corrupción.
Mencionó que hubo diferentes violaciones al decreto, que fueron denunciados en su momento por distintos actores, incluyendo él mismo, y sin embargo, nada hicieron las autoridades ni se actuó contra los servidores públicos responsables.
“Por otro lado-agregó- se abrió la puerta a cientos de personas fraudulentas para gestionar (coyotes) en contubernio con la misma autoridad, pero lo más delicado de este fraude es que el REPUVE depende de la Secretaría de Seguridad, y ya se sabe quién es el secretario”.
Aunque el programa era positivo y benefició a millones de propietarios de vehículos, se le llegó a dar un mal uso, de tal forma que ahora es conocido a nivel nacional como “el decreto chueco”.

“EFECTO COBRA” EN REGULARIZACIÓN

El decreto de regularización de “chuecos” permitió legalizar a más de 3 millones de vehículos durante el tiempo que estuvo vigente, lo que representó un ingreso de 7,500 millones de pesos netos que se destinaron a mejoramiento de vialidades e infraestructura en municipios donde se realizaban los trámites.
Pero al mismo tiempo, generó un inesperado “efecto cobra”, y la frontera se convirtió en un gigantesco basurero de chatarra norteamericana.
El “efecto cobra” dice que en La India, donde había una plaga de cobras, el gobierno británico ofreció un pago por cada reptil que se le entregara muerto. Los habitantes empezaron a llevar cobras y obtener una buena ganancia, porque eran demasiadas, hasta que finalmente, casi se terminaron en las calles. Sin embargo, pronto empezaron a tener criaderos y a multiplicar su cantidad. El gobierno inglés siguió pagándoles hasta que descubrió la trampa y dejó de hacerlo. Como consecuencia, las cobras que habían sido criadas en cautiverio se soltaron a las calles y el problema se complicó aún más.
En México, “el efecto cobra” en la regularización de vehículos originó que se importaran ilegalmente muchos más autos viejos.
Millones de los que ya estaban en territorio nacional lograron legalizarse, pero siguieron entrando de manera incontrolada y hoy, nuevamente, la frontera está llegan de vehículos “chocolates”, sin la posibilidad de regularización, a menos que sea por la vía ordinaria de la Aduana.

MERCADO NEGRO

En tanto tuvo vigencia el decreto, floreció a lo largo y ancho de la frontera norte del país un fabuloso negocio que dejó ganancias estratosféricas a funcionarios corruptos, coyotes y delincuencia organizada.
Si el costo era de 2,500 pesos por unidad y fueron poco más de 3 millones los que entraron al decreto, el cálculo arroja una cantidad superior a los 7,500 millones de pesos de ingreso neto.
Sin embargo, en la inmensa mayoría de los casos, si el interesado solicitaba los servicios de un “intermediario”, llegaba a pagar hasta 15 mil pesos, lo que sube la cantidad recaudada por ese concepto a más de 45 mil millones de pesos.
Si se toma en cuenta que parte de ese dinero era para pagar las placas de circulación y derechos vehiculares, se considera que por lo menos una tercera parte del gran total, es decir, 15 mil millones de pesos fueron para los “coyotes” y delincuentes.

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