Normas comunitarias de Facebook aplican “a medias” en publicaciones con material adulto

Normas comunitarias de Facebook aplican “a medias” en publicaciones con material adulto

Reynosa, Tamaulipas. (Agencia de noticias ANTAM). Facebook presume contar con normas comunitarias claras y estrictas. Sin embargo, en la práctica, su aplicación resulta, por decir lo menos, contradictoria. A veces la censura es implacable; otras, simplemente mira hacia otro lado. Y cuando se trata de pornografía o desnudos, parece hacerlo con demasiada frecuencia.
Hace días presenté una queja en Facebook contra una persona que publicó en mi muro contenido con publicidad de películas pornográficas, mostrando carátulas de filmes XXX explícitas. Esto ocurrió pese a que tengo activada la opción para que ninguna publicación externa aparezca sin mi autorización previa. Aun así, el contenido se publicó. Sin permiso. Sin consentimiento. Y sin explicación.
Lo más preocupante es que el responsable ni siquiera es seguidor de mi cuenta. Ha sido bloqueado en dos ocasiones y, aun así, continúa apareciendo. ¿Cómo? Esa es una pregunta que Facebook no se ha dignado a responder.
Pero lo verdaderamente alarmante llegó con la respuesta de la propia plataforma: “Tras revisar la denuncia, Facebook determinó que el contenido sí infringe sus normas, pero únicamente para adolescentes. La solución fue “ocultarlo” a menores de edad, permitiendo que los mayores de 18 años sigan viéndolo. Caso cerrado.
¿En serio? Eso no es ambigüedad: es permisividad. Porque la pornografía no deja de ser pornografía dependiendo de la edad del espectador, y mucho menos cuando se publica de manera forzada en muros ajenos, visibles para familias, hijos, seguidores y comunidades enteras.
Nadie se escandaliza por moralismo. El problema no es “espantarse”, sino entender que las redes sociales son espacios públicos digitales, donde conviven niños, jóvenes, adultos, estudiantes y familias. Normalizar la difusión de material sexual explícito bajo el argumento de la “mayoría de edad” es ignorar el contexto real en el que opera la plataforma.
La paradoja es evidente. Mientras la pornografía se tolera, incluso cuando viola la voluntad del usuario. A quienes publicamos notas informativas sobre violencia, corrupción o hechos de interés público se nos penaliza, se nos limita el alcance o, en casos extremos, se nos expulsa de la plataforma.
Palabras del habla cotidiana mexicana como chamba, chela, simón, wey o pinche —en su acepción coloquial— son motivo suficiente para sanciones automáticas.
¿Dónde está el criterio? ¿Dónde el contexto? ¿Dónde la congruencia?
Facebook parece aplicar sus normas comunitarias “a medias”: severas con el contenido crítico, laxas con el contenido sexual. Un doble rasero que no solo resulta incomprensible, sino peligroso, porque erosiona la confianza en una plataforma que se ha convertido en uno de los principales espacios de información y convivencia social.

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