Reynosa, Tamaulipas. Los griegos ya lo sabían hace más de 2,500 años: La música amansa a las fieras.
La concepción clásica del alma entre los filósofos de la antigüedad es que el alma es armonía, al igual que la música.
Siendo parecidos, la música puede influir en el alma positiva o negativamente, según su tipo. Por ejemplo, si alguien acostumbra escuchar música ruidosa y violenta, su alma tenderá a la violencia, si es aficionado a la música clásica o suave, su temperamento será tranquilo.
Para el profesor Luis Manuel Sánchez Rivas, Director Titular de la Banda Sinfónica de la Facultad de Música de la UNAM y Director de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, en la Ciudad de México, no cabe la menor duda acerca de esas ideas.
Entrevistado sobre el particular, comentó que “los griegos tenían un concepto que llamaban “ethos”, que era la capacidad de la música para cambiar el estado de ánimo de quien la escucha. Ellos dividían esta capacidad de la música en cuatro diferentes “ethos” y es precisamente esta capacidad que tiene el sonido, la música, para enaltecer el espíritu humano o para volverlo violento, ponerlo triste”.
Argumentó que la idea principal de contar con espacios formativos musicales es mostrar a la sociedad que la música y el arte es el medio para lograrlo.
“Es nuestra responsabilidad orientar todas esas capacidades que tiene la música hacia lo bueno, hacia lo que enaltece al espíritu humano”-apuntó.
-Y si en México escuchamos música belicona, corridos tumbados, nos vamos a hacer violentos, ¿no?-se le cuestionó.
-Sí. Aquí es interesante porque no estamos hablando solamente de música, porque por sí sola la música de ese tipo de expresiones tal vez podría no ser violenta. El problema es la letra, el problema es el texto. El texto es el que genera precisamente esta violencia. Entonces, definitivamente tenemos que alejarnos de cualquier cosa que pueda ensuciar el crecimiento y el desarrollo del ser humano.
Para Sánchez Rivas, la música estridente y cacofónica no va más allá, y responsabilizó al contenido, al mensaje y a la letra del temperamento violento que prevalece en la mayoría de los habitantes de este país a quienes gustan particularmente los cantos que hacen apología del delito.
Por eso mismo, recomendó que se tiene que atender el contenido de esos mensajes.
“Mucho tenemos que ver y revisar qué está pasando con esos textos, con esas letras de la música y buscar expresiones artísticas que nos puedan enaltecer y mejorar tanto espiritualmente como sociedad también, con nuestro prójimo y con nuestra familia. Lamentablemente es lo que a veces se difunde más y a veces se le da poco espacio a otro tipo de difusión a otro tipo de expresiones artísticas”.
Recomendó a los jóvenes que se acerquen a espacios como el IRCA, que ofrecen distintas alternativas para incursionar en esa y otras ramas del arte y la cultura.

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