Por Pegaso
¿Será posible?
Recién se dio a conocer que Irán presentó una contrapropuesta a la que había presentado Estados Unidos para una tregua de 45 días con miras a poner fin al conflicto armado, y ya el mundo respira más aliviado porque de facto se cancelaría el Armaggedon.
Pero no os confiéis.
¿Qué pasaría si los líderes iraníes hicieran lo mismo que hizo Leónidas en la película “300” (300, por su título original. Estrenada en 2007. Director: Zack Snyder. Protagonistas: Gerard Butler, Lena Headey, David Wenham, Rodrigo Santoro y Vincent Reagan), cuando el embajador del rey persa Jerjes llegó a Esparta. Leónidas lo llevó hasta un profundo pozo, y ante las exigencias de rendición del enviado, el barbón y malhumorado monarca griego le dio una patada en el pecho y lo empujó al abismo, diciendo aquella icónica frase: “¡Esto es Esparta!”
¡Brrrrrrrr! De solo pensarlo, se me encuera el chino.
Me acordé de eso porque en las notas periodísticas dice que el presidente de Gringolandia, El Trompas, mandó a un representante para avanzar dichas negociaciones.
Pero, ¿y qué, si los persas, hoy iraníes, recuerdan lo que les hizo Leónidas y deciden imitarlo? Espero que no. Por el bien de todos.
Decía yo días atrás que el conflicto armado en Medio Oriente nos llevaría a una tremenda crisis energética.
En el intercambio verbal entre Washington y Teherán, destaca aquella frase del orate anaranjado que decía: “¡Ya, abrir el mandito estrechou, si nou, mí llevarles el infiernou y mandarlous a la Edad de Piedra!”-o algo así, por el estilo.
Y los persas, que ahora llamamos iraníes, contestaron: “Bueno, harbanos. Cuando astedes andaban en la edad de biedra nosotros estar haciendo el Código de Hammurabis”, o algo así.
Pero la verdad, la verdad, es que nos llevarían a todos a la Edad de Piedra, o antes que eso.
Albert Einstein dijo una vez: “No sé con qué armas se peleará en la Tercera Guerra Mundial, lo que sí sé es que la cuarta será con palos y piedras”, o algo así.
No pueden estar tan orates esos tipos. Un devastador conflicto global no beneficia a nadie. Háganme caso y pónganse las pilas.
Para aquellos que no vieron la película “300” los voy a espoilear un poquito.
Resulta que después de enviar al embajador persa al fondo del pozo, Leónidas decidió ir al Estrecho de las Termópilas a tratar de detener al ejército de Jerjes, de más de un millón de hombres.
En virtud de que su congreso no le permitió llevar a más soldados de las fuerzas especiales de élite, Leónidas se hizo acompañar solamente de 300 hombres altamente adiestrados de la Fuerza Delta. Desde lejecitos, Jerjes les gritaba: “¡Ya, abran el maldito estrecho, si no, les llevaré el infierno y los mandaré a la Edad de Piedra!”, o algo así.
Pero Leónidas se resistía. Al final de cuentas, los persas llegaron al estrecho, porque muchos de los países vecinos querían pasar para llevar petróleo al resto del mundo, llegaron hasta donde estaban los 300 y los hicieron popó.
Gracias a la heroica resistencia del caudillo espartano en el Estrecho de Ormuz, perdón, de Las Termópilas, el resto del mundo griego se unificó y pudieron rechazar el avance persa.
Como mis dos o tres lectores se habrán dado cuenta, ahora las cosas son al revés, o algo así.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Tropiqué por segunda vez consecutiva con idéntico guijarro”. (Tropecé de nuevo con la misma piedra).

