Por Pegaso
“Subiéndome al trend”.
¿Alguien sabe qué demonios significa eso?
Cada que se hace viral algo, cada que alguien hace suya una moda, estamos frente a un trend.
No sé cómo se le hace para subirse a eso, pero yo me imagino que lo que quieren decir es: “Uniéndome al trend” o “me uní al trend”.
Lo digo porque recientemente salió un nuevo jueguito que utiliza la inteligencia artificial Chat GPT.
Le das la instrucción de que convierta una foto tuya en una caricatura o un dibujo, le pides que tome en cuenta todo lo que sabe de ti y ¡zaz! te arroja la gráfica con todos los elementos que caracterizan tu trabajo o tu estilo de vida.
También, como yo, puedes darle instrucciones precisas: “Haz un dibujo realista de mi persona. Incluye elementos de Filosofía, Ciencia, El Quijote, Ajedrez y lecturas de la Grecia Clásica. ¡Ahhh! E incluye un Pegaso blanco y un perrito yorkie” (como Charly, la mascotita de la familia).
Esas fueron mis instrucciones y el resultado fue más o menos satisfactorio (ver gráfica).
El uso de programas de inteligencia artificial para tener ese y otro tipo de entretenimientos, o para la gente más seria, ayuda para su trabajo, no es algo del otro mundo, como muchos quieren verlo.
Son programas informáticos. Le das instrucciones y ejecutan la orden.
Hacer un dibujo como el que yo le pedí, por ejemplo, no requiere mayor esfuerzo para el programa. Si yo quisiera hacerlo personalmente, solo necesitaría tomar unos lápices de colores e ir agregando los elementos requeridos, hasta completar el mismo gráfico.
Lo que pasa es que se simplifica porque los algoritmos ya tienen los machotes para hacerlo. Un rostro con suficiente parecido a una persona puede elaborarse porque en el banco de datos de Chat GPT u otra inteligencia artificial existen millones de plantillas. Solo bastará buscar la forma más parecida.
Incluso cuando se utiliza esa herramienta para tareas mucho más complejas, sabemos que la IA busca en Internet lo que coincida con la orden que se le dio y arroja el resultado.
Lo que a nosotros nos llevaría años o milenios, a ella le toma apenas unos segundos. Esa es la ventaja.
La verdadera Inteligencia Artificial no es eso. La real, aprende, como en la película homónima (A.I., por su nombre en inglés. Estrenada en 2001. Director: Steven Spielberg. Protagonistas: Haley Joel Osment, Frances O’Connor, Jude Law y William Hurt).
La película, basada en el relato de ciencia ficción “Los Superjuguetes Duran todo el Verano” y en parte en la narración italiana de Pinocchio, relata las aventuras de un androide llamado David, con figura de niño.
Creado para sustituir a uno de verdad, es adquirido por una familia que tiene a su hijo en estado vegetativo, pero al recobrar éste la conciencia, David es relegado y abandonado.
No obstante, la primera programación, que fue la de amar a su madre adoptiva, lo impulsa a buscar una ficticia “Hada Azul” para que lo convierta en un niño de verdad y así, poder ser amado.
Entonces, no hay que confundir un simple y chafa programa que nos dibuja como caricaturas, de lo que es realmente la Inteligencia Artificial.
En “El Exterminador” (The Terminator, por su nombre original en inglés. Estrenada en 1984. Director: James Cameron. Protagonistas: Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton y Michael Biehn), las máquinas animadas por la IA de Cyberdine toman el control del mundo y tratan de eliminar a La Humanidad.
Ese es el peligro inherente de la Inteligencia Artificial. Mientras tanto, sigámonos divirtiendo con los monitos de Chat GPT.
Y el refrán estilo Pegaso dice así: “¡Dirígete a mi persona mediante falacias, Pinocho!” (¡Miénteme, Pinocho!)

