AL VUELO-Reforma

AL VUELO-Reforma

Por Pegaso

Dos cosas está haciendo bien la Presidenta Claudia Shikitibum.
La primera, dar la orden -obligada por el gobierno gringo, por supuesto- de dejar atrás esa visión equivocada de su antecesor, de darles abrazos y besos de sacarcorcho a los malosos y hacer lo que siempre se tuvo que haber hecho: Combate frontal al crimen, como mandata la Constitución.
La segunda, eliminar a los diputados y senadores plurinominales.
Aunque en realidad no se eliminan, sino que dejarán de ser el filón de oro que desde hace muchos años ha sido para las familias que manejan los partidos políticos del chiquiteaje, llámense PT, Partido Verde, Movimiento Ciudadano y otros.
Ahora, los que aspiran a ser legisladores, tendrán que seguir la fórmula de las Tres S: Suela, sudor y saliva.
Es decir, que ahora estarán obligados a hacer campaña en territorio, buscando el voto ciudadano, recorriendo las calles llenas de lodo y cacas de perro, cargando niños chamagosos y abrazando viejas jediondas.
Los jerarcas, como Alberto Anaya, dueño del Partido del Trabajo, Dante Delgado Rannauro, mandamás de Movimiento Ciudadano y el Niño Verde, Jorge Emilio González, del Partido Verde Ecologista, ya no decidirán quién va en la lista.
Para mi gusto, esto es excelente, porque quita poder a esos caciques que llevan chorromil diputaciones y senadurías en su currículum, ninguna ganada por voto popular.
Lo que le falta es cortarles las uñas para que dejen de ver las candidaturas como un jugoso negocio de unos cuantos.
Si yo quiero ser candidato por X partido, tengo que ir a ver al líder nacional y untarle la mano con muchos millones de pesos. Pero aún así, no es nada seguro, porque tal vez llegue alguien con más billetes y me tumbe la candidatura.
Eso ha ocurrido siempre y lo deseable es que ya no ocurra nunca jamás.
De momento, se ha dado un paso. La Presidenta Shikitibum envió su propuesta donde se modifica la forma de designar a los diputados federales plurinominales para quitar uno de los más enquistados vicios de la política mexicana.
Para quien no sabe del tema, las diputaciones plurinominales nacieron en 1976, a raíz de la elección presidencial donde fue electo el priísta José López Portillo. En aquel tiempo el PRI era un partido de estado, totalmente dominante y autoritario.
Tal vez en un rato de remordimiento, “El Perro” López Portillo pidió a su Secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles que hiciera una reforma a la ley electoral para dar voz a los partidos minoritarios.
Fue así como se tomó en cuenta el principio de representación proporcional, donde la primera y segunda mayoría también obtuvieron representantes en el Congreso.
Pero todo se fue rápidamente al traste. Las ambiciones personales de los líderes lo hicieron un jugoso negocio. Hasta ahora, ser diputado o senador plurinominal equivale a sacarse la lotería, porque sin hacer campaña, sin invertir un solo peso, tienen garantizado un pantagruélico sueldo y elevadas prestaciones, todo a costa del erario público.
Desde aquí, un aplauso para la Presidenta, deseando que ya por fin se destete del viejillo de Macuspana, aprendiz de jefe máximo.
Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “¿A qué objeto diriges tu disparo cuando entras en fase de somnolencia, individuo nacido en los Estados Unidos Mexicanos?” (¿A qué le tiras, cuando sueñas, mexicano?)

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