Por Pegaso
Ahora que me di una vueltecita por el café Tips de mi amigo Carlos Varela vi el avance que presenta el mural denominado “Íconos de Reynosa”, del conocido pintor Joel Mondragón, y la verdad es que va quedando muy bien, porque incluye una serie de edificios y monumentos emblemáticos que dan a Reynosa una identidad muy propia.
Yo mismo me sorprendí de la iconografía tan grande que tiene esta ciudad, generalmente ignorada por el turismo y que incluso los propios habitantes no toman en cuenta.
Reynosa no solo son balaceras, secuestros, cobros de piso y violencia.
También hay muchas cosas que son propias de esta pujante ciudad, como el parque de beisbol Adolfo López Mateos, la plaza de toros Reynosa, el mercado Zaragoza, la calle Miguel Hidalgo, la arena Coliseo, la concatedral de Reynosa y la vieja parroquia, el kiosco viejo, la antigua estación del ferrocarril, la primera refinería, el Charco Escondido, el viejo lago Orizatlán, entre otros íconos de épocas pasadas.
Pero también los hay recientes, como el Centro Cultural, el Malecón, el puente De la Paz, el Museo del Ferrocarril, el monumento a los petroleros sobre el bulevar Morelos, el monumento a PEMEX en el bulevar Hidalgo, el puente Broncos, el sello Hecho en Reynosa, y otros más.
Tradicionalmente Reynosa ha sido una ciudad de paso para miles de personas que vienen de Monterrey con rumbo a McAllen o a la Isla del Padre. Aquí compran algunas cosas en el OXXO y cargan gasolina cruzando el puente. Es raro que se queden en los hoteles locales y eventualmente consumen algo en los restaurantes. Pero no hay una vocación turística.
Ahora, con el desarrollo del Centro Histórico, se planea promover la visita de turistas del Valle de Texas, como los había antes del 2010, cuando se organizaban grandiosas recepciones con música típica, suvenirs y artesanías, que eran compradas por los viejitos llamados “winter tourists” y durante la temporada de Semana Santa, por los “spring breackers”.
Todo eso se acabó cuando Reynosa empezó a llenarse de malandros.
La Zona Rosa, antes llena de vida, quedó desolada.
Recuerdo que la última recepción a los winters fue en la avenida Virreyes, pegadito a lo que fue el restaurant Sam’s. El entonces Presidente de la Cámara de Comercio, Gildardo López Hinojosa, organizó el festejo junto con autoridades municipales que en aquel tiempo, si mal no recuerdo, eran encabezadas por el alcalde Oscar Luebbert.
De ahí en adelante no hubo nada. El turismo se apagó. Los negocios de artesanías cerraron y solo subsisten algunos estoicos comerciantes del mercado Zaragoza, con ventas de temporada.
Hasta la fecha, los turistas se niegan a venir. Habría que trabajar en un bien estructurado plan de promoción, que incluya seguridad en toda la Zona Centro de la ciudad, como le hacen en muchas otras urbes del país y del extranjero.
En la Ciudad de México, por ejemplo, el visitante puede recorrer libremente durante el día y parte de la noche todos los rincones del Centro Histórico, porque hay vigilancia policial y se ha blindado contra la delincuencia.
Pero quienes se atreven a salir de ese perímetro solos, principalmente de noche, lo más probable es que sean asaltados y golpeados, o peor, desaparecidos, tragados por la ciudad.
Por eso aplaudo la idea que tuvo el propietario del Tip’s, que ya de por sí es un sitio icónico para los reynosenses, de retratar los lugares más emblemáticos, que son parte de nuestra identidad e idiosincrasia.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Al emplazamiento a donde te desplaces realiza lo que percibes visualmente”. (Al lugar que fueres haz lo que vienes).

