AL VUELO-Hydra

AL VUELO-Hydra

Por Pegaso

El problema de la delincuencia organizada en el país y en cualquier parte del mundo donde se ha enquistado, no se va a acabar jamás.
Es como la Hydra de Lerna, aquel famoso mito de Hércules: Corta una cabeza y le salen dos.
Vean. Así es como se describe a este monstruo en las leyendas sobre Hércules y los 12 Trabajos encomendados por el rey Euristeo: “Varios factores la convertían en un adversario imposible. La regeneración, por supuesto, era el obstáculo principal. Pero había más. Su aliento venenoso creaba un perímetro moral a su alrededor. Acercarse significaba arriesgarse a morir antes de asestar un solo golpe. El terreno pantanoso de Lerna tampoco ayudaba. Mientras cualquier atacante chapoteaba torpemente en las aguas cenagosas, la serpiente se deslizaba con soltura en su elemento. Y quedaba un detalle que convertía la victoria en algo técnicamente imposible: Una de sus cabezas, la central, según la mayoría de las versiones, era inmortal. Aunque alguien superara todos los obstáculos anteriores, la destrucción completa del monstro seguía fuera de alcance”.
El mito agrega que Hércules, acompañado por su sobrino Yolao, mantuvo un combate mortal con la hydra, sin embargo, los golpes apenas tenían efectos sobre aquel monstruoso ser, a pesar de la fortaleza del hijo de Zeus y Alcmena.
Al sacar su espada cortó algunas cabezas, pero inmediatamente surgían otras nuevas, y cada corte empeoraba la situación.
Yolao, su sobrino, le propuso que después de cada cabeza cortada, cauterizaran la herida y así ya no saldrían nuevas.
Al quedar solamente la cabeza inmortal, Hércules agarró una enorme roca y la sepultó debajo de ella, donde todavía se encuentra cautiva.
Es decir, el problema se puede controlar, pero jamás va a morir. Y me refiero a la delincuencia organizada, no a la hydra.
Los mitos nos enseñan cosas. Así que si el Hércules Harfuch quiere acabar con el monstruo de la delincuencia, que cada vez que le cortan una cabeza salen dos o tres, tendrá que buscar la manera de cauterizar la herida.
No basta con capturar a los más grandes capos, porque estos dejan varios herederos que después se andan peleando el poder y cada uno crea su propio imperio de terror, sino hay que ver de fondo qué es lo que mantiene con vida al monstruo.
Miles de muertos y desaparecidos ha sido hasta ahora el sacrificio que el pueblo de México ha entregado a esta sangrienta y voraz hidra, y habrá muchas más víctimas.
Mientras no se acabe la gigantesca demanda de narcóticos en Estados Unidos, mientras la pobreza extrema de los países tercermundistas sigan proveyendo de la mano de obra a las organizaciones criminales, mientras haya complicidades en los altos mandos del gobierno, dudo mucho que esto vaya a cambiar un ápice.
Nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “Sin pronunciar sonidos guturales tu aspecto visual es más agraciado”. (Calladito te ves más bonito).

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