Por Pegaso
La Presidenta Claudia Shikitibum y la actriz Salma Hayek presentaron un proyecto de incentivos fiscales para revitalizar la industria cinematográfica mexicana.
Se otorgará hasta un 30% para proyectos filmados en el país que tengan un gasto mínimo de 40 millones de devaluados pesos.
Tal vez ya les cayó en veinte de que en las últimas décadas solo se han producido en México cine o series monotemáticos con referencia a la subcultura del narcotráfico, en lugar de explotar toda la gama de posibilidades, como lo hacen Hollywood, Bolywood, la industria cinematográfica china, la española o la coreana.
Aquí solo balaceras y majaderías se producen desde hace muchos años.
De vez en cuando se proyecta en los canales abiertos de televisión o en los de paga películas del llamado Cine de Oro Mexicano, donde, a pesar del presupuesto raquítico, se hacían buenas producciones, tales como María Candelaria, Ahí está el detalle, Allá, en el Rancho Grande, Flor Silvestre, Ustedes los ricos, Nosotros los pobres, Doña Bárbara, Enamorada, Los Olvidados, El Ángel Exterminador, por solo citar a las más recordadas.
Directores como Emilio “El Indio” Fernández, Luis Buñuel, Roberto Gavaldón, Ismael Rodríguez, Fernando de Fuentes, Julio Bracho y Alejandro Galindo dirigían a estrellas rutilantes como Pedro Infante, María Félix, Dolores Del Río, Silvia Pinal, Blanca Estela Pavón, Mario Moreno “Cantinflas”, Arturo De Córdoba, Fernando Soler y Pedro Armendáriz.
Revivir esas épocas va a estar caborón.
Pongamos por ejemplo a Reynosa, donde, en los últimos años, se ha convertido en la meca de las producciones dirigidas a un público ávido de narcos, balazos y masacres, donde se hace apología del delito, como en el caso de La Felona del Corrido.
Me decía Estrella Almada, actriz, directora y productora que ha hecho una decena de películas en Reynosa, que ya le está cambiando un poquito. Ahora está tomando temas como la migración y el amor tormentoso, aunque siempre salen a relucir las pistolas y los disparos.
Reynollywood, como yo le digo, tiene potencial para convertirse en sede de mejores proyectos cinematográficos y creo que se deberían aprovechar los incentivos que anunció la Presidenta Claudia Shikitibum para abrir el abanico de temas.
Para los que ya tienen callo en producciones chafas, yo les sugiero que dejen las narcopelículas y busquen otro tipo de argumentos con temática variada, por ejemplo, de OVNIs, de zombies, de viajes en el tiempo, de ciencia ficción, westerns, trillers psicológicos, fantasías animadas, distopías futuristas o de superhéroes.
Ahí tenemos a nuestro más icónico personaje: Kalimán.
¿Por qué solo se hicieron dos pinchurrientas películas de Kalimán (Profanadores de Tumbas, por su título original. Estrenada en 1969. Director: Alberto Mariscal. Protagonistas: Jeef Cooper, Nino del Arco y Susana Dosamantes, y El Siniestro Mundo de Humanón, por su título original. Estrenada en 1976. Director: Alberto Mariscal. Protagonistas: Jeef Cooper, Milton Rodríguez, Manuel Bravo y Angelines Fernández (sí, la popular Bruja del 71)? ¡Pues porque no hay presupuesto!
Ahora, con el anuncio del Gobierno Federal, apoyado en la conocidísima actriz Salma Hayek -que en las redes sociales ya están candidateando para Presidenta de la República en el 2030-, será posible que el monto de las inversiones para producir buen cine o buenas series, se incremente significativamente, lo que a la postre nos arrojará otro tipo de material audiovisual donde no se romantice o normalice la vida criminal.
Tarea muy difícil, porque en la mente de la mayoría de los mexicanos ya está clavado ese chip.
Por ejemplo, si se produce una película de narcoviolencia, las visitas a las plataformas se disparan hasta alcanzar millones, pero si el tema es de amor o de religión, solo alcanza diez, quince o veinte mil visitas, cuando mucho.
Quédense con esa reflexión. Viene ahora el refrán estilo Pegaso: “A la población, hogaza y actos circenses”. (Al pueblo, pan y circo).

