Por Pegaso
La gente pensante se pregunta: ¿Qué es lo que quiere celebrar la Cuarta Transtornación?
A 7 años de su llegada, poco ha cambiado para bien y mucho para mal.
Sí, sacaron a patadas del poder a los corruptos del PRI, pero generaron una nueva camada de ratas insaciables.
Sí, han entregado miles de millones de pesos a personas de 60 años y más como pensión universal, pero para tenerlos como votos cautivos.
Sí, han hecho cambios importantes a la Constitución, pero solo para garantizar el control absoluto del país.
Sí, han hecho obras faraónicas, como el AIFA, la Refinería de Tres Bocas y el Tren Maya, pero con un costo monstruoso en comparación con la utilidad que realmente tienen.
Yo no celebraría nada si fuera miembro de la Cuarta Transtornación.
Bueno. Tal vez sí: El cambio de piel.
Porque para nadie es un secreto que MORENA es el nuevo PRI.
Como las serpientes, cuando mudan su epidermis, van dejando la anterior en un tronco y salen con una limpia y reluciente. Así, ese partido que en esencia es el mismo PRI, mudó su opaca y deslucida piel tricolor por una nueva y reluciente de color guindo.
El PRI, que durante más de 70 años fue la dictadura perfecta -una dictablanda, como solía llamarse al régimen-, fue sustituido por una nueva clase política de la cual se tenían elevadas expectativas, por el apoyo popular con el que llegó al poder.
“Y no lo soltaremos en 30 años”-diría con harta soberbia el ultraizquierdista Frenández Norroña.
Pero pronto han mostrado el fierro. Al PRI le llevó más de 25 años el descararse totalmente. Todavía hasta López Mateos, México era bonancible y tenía todo para salir adelante como una potencia económica mundial. Pero después vinieron Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Y todo se lo llevó el demonio.
Quizá la mayor calamidad que le ocurre al país fue permitir el fortalecimiento de los grupos de la Delincuencia Organizada.
Cada gobierno tenía pacto con uno o varios de ellos en pago a su apoyo económico durante las campañas políticas.
Como resultado, éstos se expandían y ganaban influencia territorial y poder de fuego.
Entonces, ¿qué hay que celebrar?
Lo más deseable para México es que siga habiendo alternancia. El PRI ya demostró que no puede con el paquete, el PAN, igual. Ambos tuvieron su oportunidad histórica y fracasaron rotundamente.
Ahora, MORENA ha desperdiciado la confianza que millones de ciudadanos depositamos en ellos al darles el voto. Es tiempo de voltear hacia otras opciones. Tal vez, y solo digo tal vez, hacia candidatos independientes, ya que el régimen de partidos está podrido hasta la médula.
Las intentonas del PRI, el PAN y los empresarios ricachones que promueven y financian las multitudinarias manifestaciones de la Generación Z, las feminazis y transportistas, no son auténticas ni espontáneas, porque tienen como propósito reconquistar el poder para volver al mismo régimen corrupto.
Solo los que votan podrán quitar del gobierno a esta nueva clase política, si es que despiertan a tiempo del lavado de coco que les hizo el tristemente célebre manipulador de masas.
Concluyo mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “Quien de motu proprio es ejemplar añoso de Bos taurus, inclusive el yugo lamisquea”. (El que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame).

