Al Vuelo- Belleza

Al Vuelo- Belleza


Por Pegaso
La belleza riñe con la pobreza.
No hay mujer hermosa que sea pobre durante mucho tiempo.
Puede que en una familia humilde crezca una joven bella, pero ese solo rasgo garantiza su futuro: Se casará con un hombre rico, tendrá niños hermosos y vivirá una vida desahogada.
No me mal entiendan. Puede haber excepciones, pero la regla es que la hermosura es atraída por la riqueza.
Pongamos por ejemplo esa misma familia. La chica ya ha dejado de ser niña y se destaca de las demás por sus hermosas facciones y su escultural cuerpo.
De entre su mismo barrio, de la misma clase social, empiezan a cortejarla algunos imberbes jovenzuelos. Quizá uno de ellos que no está tan tirado a la calle, logre atraer su atención. Posiblemente salga una o dos veces, pero por su falta de liquidez económica, muchas veces se queda con las ganas de comprarle un regalo bonito.
De pronto, se cruza en su camino un galancete de clase alta. Éste queda prendado de su belleza y hace todo lo posible por acercarse a la joven. Esta lo rechaza, porque tiene novio. Sin embargo, todos sabemos lo que va a parar: Eventualmente ella acepta los requiebros y busca algún pretexto para terminar con el pobretón. No es que sea interesada, pero las atenciones, los regalos y las palabras dulzonas de alguien educado en institutos privados, con auto deportivo del año y un grueso fajo de billetes en la cartera, no es para mandarlo por un tubo.
De esa manera es como la riqueza atrae a la belleza y la pobreza se queda chiflando en la loma.
Repito: Puede haber excepciones, pero esa es la regla.
Alguien hacía por ahí la siguiente observación: ¿Por qué los hijos de los ricos siempre son más guapos, con el pelo y la piel más claritos?
¡Pues por eso mismo! Porque el poder económico seduce, secuestra a la gente hermosa que nace de familias pobres.
Al paso del tiempo, hay más personas bellas entre los ricos que entre los pobres.
Y es una reflexión que ayer hacía con un amigo, pero parece que ese amigo no llegó a entender el punto.
Una joven mesera que por necesidad trabaja en un restaurant.
“Ella tiene su futuro asegurado”-le dije, pensando que tal vez no pase mucho tiempo antes de que algún gañán billetudo la sonsaque y se la lleve para el equipo de los ricos.
Si es así, tendrá una vida soñada, con una bonita familia de niños rubiecitos y rozagantes.
En síntesis: La belleza casi es una garantía de riqueza, así como una voz maravillosa suele venir acompañada de grandes halagos y enormes recompensas.
Si alguien es bello o bella, si sabe cantar como los ángeles, baila, es hábil en deportes de alto rendimiento, tiene un cerebro privilegiado o es excepcionalmente bueno en la política, lo más seguro es que con el tiempo se vuelva una persona opulenta.
No he descubierto el hilo negro. Todo mundo lo sabe, pero quizá sea una verdad incómoda, porque la mayoría de nosotros somos prietos, feos, chaparros, botijones y pobretones.
Viene el refrán estilo Pegaso: “A energía, ni el calzado”. (A la fuerza, ni los zapatos).

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