Por Jesús Rivera
En un comunicado público que circuló en sus redes sociales, la ex priísta y ex panista, exsecretaria de Bienestar durante el sexenio de Francisco García Cabeza de Vaca, Yahleel Abdalá Carmona se defiende de los señalamientos y ataques mediáticos al asegurar que ha sido víctima de violencia en función de género y se declaró inocente de todas las imputaciones.
En días pasados, el Juez de Control de la Primera Región Judicial de Tamaulipas dictaminó que había suficientes elementos de prueba en su contra por diversos delitos, por consiguiente, se le solicitó que acudiera a audiencia, hasta que acumuló cinco inasistencias.
Tras la reiterada negativa a comparecer, el mismo juez la declaró “sustraída de la acción penal” término que se interpretó como “prófuga de la justicia”.
Abdalá Carmona contextualiza los ataques en su contra con el inicio del proceso electoral que culminará en el 2027, donde estarán en juego alcaldías, diputaciones locales y diputaciones federales.
A continuación, el texto íntegro de la exfuncionaria cabecista:
Lo que hoy está ocurriendo en mi contra no es un hecho aislado ni una simple crítica política. Es parte de una estrategia reiterada para frenar las aspiraciones políticas de una mujer que ha participado desde la oposición, frente a la ambición de quienes buscan conservar el poder a cualquier costo.
No es la primera vez que enfrento este tipo de ataques. Desde hace tiempo me dijeron que, si continuaba en la vida política con la oposición , se utilizarían las instituciones, la narrativa pública y todos los recursos disponibles para desacreditarme, incluso recurriendo a prácticas ilegales. Hoy, lamentablemente, esa advertencia se está cumpliendo y casualmente en el año dónde inicia el Proceso Electoral.
Algunos medios de comunicación se están prestando a esta dinámica, difundiendo mi imagen y mi nombre junto con datos imprecisos, fuera de contexto y dañinos, atribuyéndome conductas y delitos que jamás he cometido y que, además, resultarían imposibles. Esto constituye una grave afectación a mi moral, mi reputación y mis derechos, y encuadra claro en violencia política en razón de género.
Es importante que quienes participan en esta difusión comprendan que la publicación y el uso indebido de mi imagen, de la información y la manipulación de datos, no están amparadas por la libertad de expresión, y tienen consecuencias legales serias. La ley establece límites claros cuando se vulnera la dignidad, la presunción de inocencia y los derechos humanos.
Hoy me pronuncio no solo como una persona afectada, sino como una mujer que se reconoce víctima de una violencia sistemática, diseñada para inhibir la participación política y enviar un mensaje de intimidación a quienes se atreven alzar la voz o pensar diferente.
Seguiré actuando y defendiéndome por la vía legal, con firmeza y responsabilidad. Mi compromiso con la vida pública, con la verdad y con el respeto a la ley permanece intacto.
Visibilizar esta violencia también es una forma de defender la democracia.

