AL VUELO-¡Aplastado!

AL VUELO-¡Aplastado!

Por Pegaso

¡Lero, lero, candelero!
Donald Trump, mejor conocido como “El Trompas”, presidente de Gringolandia, fue aplastado. El que llegó a creerse casi el rey del país más poderoso del mundo, y por ende, de todo el planeta, fue pisoteado como cucaracha por millones de ciudadanos -especialmente los llamados “No Sabo Kids”- que están hasta la madre de sus estupideces y locuras.
Sesenta y cuatro Estados le dieron la espalda y solo 31 lo apoyaron. Esto es el reflejo de la política interna y externa que ha llevado no solo a su país, sino al mundo entero al borde del colapso.
No sé si eso calme sus ímpetus o los detone. La última noticia, en torno a la guerra con Irán, es el anuncio de que aventaría una bomba nuclear a un enclave de aquel país donde existen instalaciones armamentísticas.
Una cosa es bien segura: Si llega a explotar la primera bomba atómica, ya no habrá vuelta atrás.
Supongamos que los Estados Unidos lanzan un misil con carga nuclear a Irán. De inmediato, Rusia se sentiría con el derecho de aventar otra a Ucrania, Corea del Norte haría lo mismo con Corea del Sur y La India con Pakistán.
Además, si los mandos bélicos de Irán no quedan hechos polvo, habría una respuesta de igual magnitud en territorio estadounidense, aquí, cerquita de nosotros.
Decía Albert Einstein que no sabía con qué armas se pelearía la Tercera Guerra Mundial. Lo que sí sabía es que la Cuarta Guerra se pelearía con piedras y palos.
Un conflicto de grandes magnitudes donde se detonen ojivas nucleares significa el Apocalipsis, propiamente dicho.
En cierta ocasión, en esta misma columna, dije cuando “El Trompas” fue electo por primera vez como presidente de Gringolandia que sería el tipo que aplanaría el botón del fin del mundo.
No fue en su primer mandato, pero parece que sí lo puede ser en el segundo.
Además, con el triunfo de los demócratas en las dos cámaras, no se garantiza que el orate se quede quieto. Ya anunció que vetará toda iniciativa que envíen los azules y hará valer todas las facultades que le ha otorgado la Suprema Corte de su país para despedir a patadas a todos aquellos que osen investigarlo.
Estados Unidos tiene una democracia muy rara. Ya lo vimos. Permite que un redomado criminal, juzgado y condenado, termine como inquilino de la Casa Blanca.
Yo creo que si el Watergate hubiera ocurrido en este momento, “El Trompas” mandaría a fusilar a los periodistas que lo descubrieron y hasta les exigiría una indemnización.
No sé si la nueva mayoría del Congreso gringo tenga la fuerza suficiente para detener la amenaza nuclear. Es más. No sé si van a entrar en funciones de inmediato o si se tendrán que esperar hasta el año próximo, como en México.
Lo que sí pienso es que “El Trompas” solo tiene dos opciones: La primera, negociar acuerdos con los demócratas y la segunda, mandarlos a freir espárragos e instaurar una abierta dictadura fascista.
En el primer caso, podemos respirar aliviados. En el segundo, tengan por seguro que nos va a cargar el payaso, porque es un loco que no mide las consecuencias de sus actos.
Espero, por el bien de todos los que habitamos en este mundo ruin y embustero, que estemos todavía a tiempo de evitar una catástrofe global y que las diferencias se diriman por la vía de la diplomacia.
Dicho lo anterior, nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “No existe alienado que ingiera material ígneo”. (No hay loco que trague lumbre).

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