AL VUELO-Vuelo

AL VUELO-Vuelo

Por Pegaso

Se estrelló un jet privado en Miami y se desataron las teorías de conspiración.
Un accidente que puede pasar a cualquier nave cuando las condiciones atmosféricas son extremas fue tomado como un ataque con misiles o drones en territorio norteamericano.
En otras partes, se maneja una imagen que viene en la portada de este año de la revista The Economist, donde se ve una especie de avión pequeño en una sección que correspondería al mes de noviembre, si se divide el círculo en doce partes, como en el calendario.(Ver foto).
El pequeño avión Learjet 60 procedente de Austin, se estrelló cerca de un lote de trailas en Greenacres, Palm Beach, Florida. Varios automovilistas captaron el accidente con las cámaras incorporadas a los vehículos.
En la grabación de la caja negra que se difundió posteriormente se escuchan gritos aterradores de las nueve personas que iban a bordo, y las palabras desesperadas de la joven e inexperta pilota Alexandra Dudgeon, de 26 años.
La verdad es que, aunque se dice que los vuelos son más seguros que los viajes en auto, da mucho miedo estar a más de 10 mil metros de altura y que empiece a fallar el aparato.
Me tocó una vez, durante la tormenta que azotó Reynosa el 27 de marzo del 2025. Veníamos en un avión de la Ciudad de México Roberto Cruz Hernández, Vicepresidente de la CANACO y un servidor.
El vuelo se retrasó más de una hora en el AIFA de la Ciudad de México en espera de que mejoraran las condiciones climatológicas en la frontera. Aún así, el piloto decidió arriesgarse y con el permiso de la torre de control, despegó de la pista.
Pasamos tramos turbulentos entrando al cielo de Tamaulipas, pero cuando llegamos a Reynosa, había un tormentón marca diablo. El piloto hizo las maniobras de aterrizaje hasta en dos veces y a la tercera, decidió mejor desviarse hacia Monterrey para aterrizar en el aeropuerto regio.
Cuando estábamos en esa situación de emergencia, alguna gente gritaba, otros rezaban y los demás veníamos agarrados hasta con los dientes, porque se sentía muy gacho cuando el avión se balanceaba.
Ya se nos hacía que nos cargaba el payaso.
Finalmente, aterrizamos en Monterrey y al apagarse los motores de la nave, le dimos un aplausote al piloto.
Son cosas que pasan. La Naturaleza es impredecible.
Lo ocurrido en Florida, a pesar de lo que digan los conspiranoicos, fue solo un accidente más. Aparatoso y mediático, sí, pero accidente.
Nada tiene que ver el Triángulo de las Bermudas, ni los terroristas.
Los nueve pasajeros, con capacidad económica suficiente para costearse un vuelo particular y unas vacaciones en Las Bahamas, solo estuvieron en el momento y lugar equivocados.
Ojalá que todo esto provoque la empatía de las autoridades que controlan los reglamentos y el tráfico internacional aéreo para evitar que se presenten más accidentes de este tipo.
Muchas veces es mejor perder un vuelo que jugarse la vida en un albur.
Lo bueno es que ya mi amigo Ricardo Arroyo tiene la solución con su Gravitón Volador que le acaba de ofrecer a Elon Musk para revolucionar los viajes espaciales y comerciales.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Demasiado aporta quien escasamente bloquea”. (Mucho ayuda el que poco estorba).

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