Por Jesús Rivera
Reynosa, Tamaulipas. En la historia de nuestro país ha habido fraudes financieros gigantescos. Está el FOBAPROA, luego SEGALMEX y el la mayor fábrica de robar que México ha tenido: El INFONAVIT.
Es un escándalo de niveles inimaginables. Si con el FOBAPROA se robaron más de 552 mil millones de dólares, con SEGALMEX 2,700 millones de pesos, con los créditos del INFONAVIT otorgados a lo largo de los años el desfalco financiero a los trabajadores puede ser aún mayor.
Esto lo dejó en claro la presidenta Claudia Sheinbaum durante el discurso que dio esta tarde en Reynosa, donde calificó dicho fraude institucionalizado como algo “imposible de imaginar”.
Por ejemplo, y estos son solo tres de los millones de casos documentados:
-Caso 1: Carlos Amado Alba Hernández. Pidió prestado 173 mil pesos (crédito INFONAVIT). Pagó a lo largo de los años la cantidad de 583 mil pesos (más del 300% de su deuda original). Saldo a pagar: 503 mil pesos.
-Miriam Elizabeth. Pidió 63 mil pesos para una vivienda. Había pagado 380 mil pesos, pero su saldo a pagar era de 2 millones, 084 mil pesos.
-Miguel Ángel Rodríguez, solicitó 70 mil pesos de crédito INFONAVIT, pagó 199 mil y aún tenía un saldo por pagar de 1 millón, 638 mil pesos.
Todos son datos manejados por la Presidenta de la República durante este evento.
La funcionaria señaló que de esa forma operó el Instituto de la Vivienda durante la época neoliberal, desde López Portillo.
Siendo el INFONAVIT una institución tripartita, donde participan gobierno, empresarios y obreros, robaba a los trabajadores sin rubor, a los ojos de todos.
En todo caso, cada acreditado pagó con creces el crédito contratado veinte o treinta años antes, pero aún así quedaba una saldo impagable.
Justificó de esa manera el agresivo programa de condonación de deuda donde, según dijo, todos los que estaban en esas condiciones quedaron con saldo cero y ahora contarán con las escrituras de sus viviendas sin tener que pagar incluso el costoso certificado de liberación de crédito, que significaba otra sangría de casi 20 mil pesos.
MALA CALIDAD
En el evento, el Director General del INFONAVIT Octavio Romero Oropeza enfatizó en la poca calidad y capacidad de las viviendas que se construían en lo que el gobierno de Claudia Sheinbaum llama “la etapa neoliberal”.
Con menos de 40 metros cuadrados habitables y un techo que se podía tocar con las manos, las casas que se construyen ahora en el programa insignia de Sheimbaum llamado “Vivienda para el Bienestar” son de 60 metros cuadrados y una mayor altura del suelo al techo.
Sin embargo, al ser viviendas tipo colmena o condominio, la estructura debe ser reforzada.
En una de las etapas que está en construcción se puede apreciar esa estructura interna: Una red de alambres ultradelgados en las paredes, una cimentación gruesa y castillos con apenas tres varillas.
Dicha estructura deberá soportar un peso mayor que en una vivienda de uno o dos pisos.



