AL VUELO-Visita

AL VUELO-Visita

Por Pegaso

Hoy viene a Reynosa la presidenta Claudia Shikitibum.
Viene a entregar viviendas del bienestar y a decir que seguirá adelante con este programa para que más familias, incluyendo jóvenes que apenas van ingresando a su primer trabajo, puedan gozar de una casa digna.
Los nuevos fraccionamientos donde se incluyen estas construcciones, se ubican en las goteras de la ciudad, en las últimas colonias, al sur de la mancha urbana.
No es raro que durante las excavaciones para la cimentación de los edificios de cuatro pisos de pronto los trabajadores se encuentren con restos óseos, y no precisamente de mamut, sino de seres humanos que fueron sembrados por los traviesos muchachitos de la delincuencia organizada.
La presidenta se va a encontrar con ese grave problema: El de la inseguridad y las desapariciones.
No va a faltar algún grupo o colectivo, como ya ha ocurrido en las veces anteriores, que se plante con una gran manta frente a donde va a pasar la comitiva para recordarle que sigue siendo un tema pendiente de su administración.
En lo que va del año, organizaciones como Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas llevan casi cien búsquedas, de las cuales, más de treinta han resultado positivas (un promedio del 30%), lo que da a entender que casi donde le rasques van a saltar restos humanos.
Qué bueno que la presidenta venga a anunciar más vivienda digna. Solo espero que tengan la suficiente calidad para que duren muchos años, no como las palomeras que hasta ahora construyen las empresas irresponsables: Sin cimientos, con castillos de apenas tres delgadísimas varillas, con paredes cuarteadas y con tan escaso espacio que tienes que entrar de a ladito para caber en la minúscula sala.
Pero esa es otra historia.
Hoy arribará la presidenta como a las 12:30 de la tarde, de acuerdo con la agenda. Desde ayer se desplegó un aparatoso operativo de seguridad por parte de la avanzada y lo que era el Estado Mayor Presidencial. Llegó un avionzote, se multiplicó la vigilancia terrestre y aérea para que esté todo listo y no haya contratiempos.
Las broncas serán para nosotros, los sufridos reporteros que vamos a tener que cubrir el evento.
Para empezar, no a todos nos dan acreditaciones, porque siempre hay descoordinación entre el personal de logística nacional, estatal y municipal. Te dicen que va a ser en cierto lugar, así que buscas llegar temprano, bajo los calcinantes rayos del sol del mediodía para encontrar un buen lugar. Pero resulta que no hay ni uno solo a kilómetros a la redonda, porque a la gente le piden que esté en el punto desde tres o cuatro horas antes.
Llegas, estacionas tu vehículo y tienes que caminar kilómetros, con un calor que no resistiría ni el mismísimo Satanás, si viniera a cubrir el evento. Te encuentras con dos o tres filtros y cuando llegas a la carpa, hay un hervidero de gente que te impide acercarte hasta las bocinas, o no puedes cruzar por las vallas que se han colocado para evitar que el infeliciaje llegue más allá de donde debe.
En las primeras filas, por el contrario, siempre colocan a las autoridades y a los invitados popofones.
Dentro del programa, toma la palabra el Director General del INFONAVIT, que casi siempre se avienza un chorizón que dura más de una hora, mientras la gente se retuerce en sus sillas, o ahí, parados, tratando de soportar el endemoniado calor.
Enseguida, dan sus mensajes el gobernador y la presidenta, y después de eso, la raza mahuacatera da un suspiro de alivio, porque es señal de que el acto ya terminó y podrán irse a sus casitas a ponerse el abanico o a darse un rico baño.
A los periodistas siempre nos impiden salir para que no importunemos a la presidenta con alguna pregunta incómoda. Sale toda la gente y a nosotros nos mantienen en una especie de corralito, hasta que las lujosas camionetas de la comitiva presidencial van llegando al aeropuerto.
Pero bueno, hay que cubrir el evento. Si alguno de mis dos o tres lectores también ha sido invitado, por allá nos saludaremos.
Viene el refrán estilo Pegaso: “¿Qué individuo te introduce, Juan Topete?” (¿Quién te mete, Juan Topete?)

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