LÍDERES COMPETITIVOS

LÍDERES COMPETITIVOS

Por Marcos Olivares Olvera

TENDENCIAS DE LAS CIUDADES MÁS COMPETITIVAS DE MÉXICO
Este artículo lo leí el pasado junio, sin embargo, lo traía perdido. Ahora quiero compartirlo con ustedes.
Lo escribió un extraordinario investigador del IMCO (Instituto Mexicano para la Competitvidad, A.C.) Alvaro Pérez (alvaro.perez@imco.org.mx)
Decía que si le preguntáramos a los ciudadanos de a pie cuáles creen que son las ciudades más competitivas del país, sin duda responderían, Monterrey, Ciudad de México y Guadalajara.
Pues claro, son las más grandes en población, las de mayor PIB, y las más conocidas; pero eso es solo una dimensión de la Competitividad.
Señala, una Ciudad Competitiva también contempla un mercado laboral funcional, un manejo eficiente de recursos naturales, un entorno de seguridad favorable y capacidad de gobierno a nivel local.
Precisamente esta combinación es la que evalúa el Índice de Competitividad Urbana (ICU) desarrollado por el IMCO.
De hecho, las cinco ciudades de más de un millón de habitantes con mejor desempeño según la edición 2026 son:
*Querétaro, Guadalajara, Hermosillo, Saltillo y Monterrey*
La economía urbana moderna ofrece un modelo funcional, desarrollado por Duranton, G. & Puga, D. (2023), que denominan Compartir-Conectar-Aprender (sharing-matching-learning, en inglés).
Compartir significa que una ciudad aprovecha mejor aquello que sería demasiado caro para cada persona o empresa por separado: infraestructura, hospitales, redes de agua, transporte, energía, conectividad digital, servicios financieros y equipamiento urbano.
Una ciudad que comparte bien reduce costos; hace que producir, trasladarse, contratar, invertir y vivir sea más barato y eficiente.
Conectar significa que una ciudad logra maridar talento con oportunidades.
En los mercados urbanos más dinámicos, las empresas encuentran trabajadores con habilidades específicas y los trabajadores encuentran mejores empleos.
Cuando una ciudad no conecta, el talento se desperdicia: hay gente que trabaja mucho, gana poco y permanece atrapada en la informalidad.
Aprender significa que la cercanía acelera la innovación.
Las ciudades son espacios donde circulan ideas, se copian buenas prácticas, se forman redes, se vinculan universidades y empresas, se adoptan tecnologías y se generan nuevos sectores.
Una ciudad que aprende no solo crece; se transforma. No se queda dependiendo de actividades de bajo valor agregado, sino que escala hacia sectores más sofisticados.
Entonces: ¿Cómo se construye una ciudad ganadora?
El ICU 2026 muestra que las ciudades con mayores avances comparten una combinación de al menos dos de tres condiciones estructurales:
1) un mercado de trabajo con alta participación en el empleo formal;
2) un entorno de seguridad que atrae talento e inversión;
3) un gobierno local con mayor capacidad de acción.
Querétaro no tiene petróleo, no tiene frontera con Estados Unidos, no recibió ningún megaproyecto federal; sin embargo, encabeza el ranking para ciudades de más de un millón de habitantes, subiendo cinco posiciones respecto a 2024.
¿Qué sí tiene? Un gobierno local que recauda: el 62% de sus ingresos son propios (frente a un promedio nacional de 28%).
Tiene un ecosistema productivo diversificado: 788 sectores económicos activos y 3.11 patentes por cada 100 mil personas de la PEA (Población Económicamente Activa).
Tiene el grado de escolaridad más alto de las ciudades con 11.8 años promedio.
Tiene una ciudad compacta que crece hacia arriba; 58% de las nuevas viviendas son verticales.
Es la ciudad que mejor ha logrado implementar el modelo Compartir-Conectar-Aprender.
Mérida es la misma historia en el sur.
Sin manufactura pesada y sin frontera, construyó competitividad apostando a lo que podía controlar: seguridad pública sostenida (3.15 homicidios por cada 100 mil habitantes, frente a un promedio nacional de 28.42), gobierno local con continuidad de políticas más allá de los ciclos electorales, y turismo de alto valor como sector ancla.
El resultado es que la seguridad se convirtió en ventaja competitiva activa: atrae inversión residencial, talento nacional que huye de otras ciudades, empresas de servicios que valoran operar sin los costos adicionales de la inseguridad.
Saltillo es ejemplo de éxito en las ciudades del norte con una informalidad laboral de 25.55%, la más baja del país, y productividad de 583 pesos por hora trabajada, en el top nacional.
La manufactura de exportación a gran escala (Nemak, General Motors, Toyota) que ancla cadenas formales, eleva la demanda de capital humano calificado y convierte a la ciudad en un polo económico exitoso.
Tres ciudades, tres rutas. Pero la fórmula detrás de las tres es la misma.
México no necesita escoger entre política social y competitividad. Necesita entender que sin competitividad no hay política social sostenible.
Las transferencias pueden aliviar momentáneamente los rezagos, pero solo la productividad generará crecimiento sostenido.
El ICU deja una lección clara: las ciudades que ganan son las que construyen capacidades; comparten infraestructura, conectan talento con oportunidades y aprenden más rápido.
Ciudades como Querétaro, Saltillo o Mérida deben ser la norma, no la excepción.
Reynosa hace esfuerzos mayúsculos, pero nos hacen falta Líderes que dirijan la carreta con Visión de Altura.

El Instituto Municipal de Planeación de Reynosa, debe ser el instrumento que facilite la continuidad de los proyectos sustentables y de gran impacto comunitario, así como, coadyuve para que ningún cambio político (como el que se avecina) cambie el rumbo, más bien los empodere.

Nos veremos en la próxima.

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