Por Pegaso
¡Mmmmhhh! La nueva ley que busca regular el contenido de la información que se presenta a las audiencias, es decir, aquella que es manejada por los medios de comunicación formales (prensa, radio, televisión y portales de Internet), es rechazada por aquellas empresas que durante décadas han tenido el monopolio de la noticia.
Ese es el argumento que esgrime la parte oficial. Pero a la vez, existe un riesgo real de que se convierta en instrumento de censura.
A ver. Actualmente se manejan noticias tendenciosas, exageradas, amarillistas o sin contexto, con la intención evidente de manipular, engañar o torcer la opinión pública.
Es un negocio multimillonario.
Si alguien quiere profundizar en el tema, vea la película “La Dictadura Perfecta” (La Dictadura Perfecta, por su nombre original. Estrenada en 2014. Director: Luis Estrada. Protagonistas: Damián Alcázar, Livia Brito, Joaquín Cosío, Alfonso Herrera y María Rojo), donde los medios de comunicación nacionales utilizan las llamadas “cortinas de humo” o “cajas chinas” para desviar la atención.
Qué bueno que se acabe con ese trafique. Yo le aplaudo a la Presidenta Claudia Shikitibum por tal iniciativa.
La mentira o las verdades a medias con fines de manipulación se deben terminar.
Mas, hay algo que también se debe hacer: Educar a las audiencias en algo muy básico. Distinguir entre lo que es un artículo de opinión, un editorial, una columna política, un artículo de fondo, una nota informativa, un reportaje, una crónica, etc.
Porque hasta donde yo me he dado cuenta, el pueblo bueno y sabio solo cree que hay un tipo de trabajo periodístico: La nota común y corriente, la que informa con datos duros mediante información proporcionada por una fuente confiable.
Existen un sinfín de formas de hacer llegar la noticia al público. Un artículo de opinión o una columna ofrece el punto de vista del autor, se supone, que respaldada por datos verídicos.
Un editorial es algo parecido, pero expresa la política o línea editorial del medio de comunicación donde aparece publicado.
Un artículo de fondo incluye datos más concretos, diversas fuentes de información que contrastan su contenido y un enfoque completamente imparcial.
La nota informativa obligadamente debe sujetarse a los datos otorgados por una o más fuentes, presentada en forma escalonada (la famosa pirámide invertida), fácil de leer y comprender. En los primeros párrafos debe presentar el hecho más sobresaliente, en los que siguen, datos complementarios y así, sucesivamente, hasta agotar el tema.
El reportaje se auxilia de todos los géneros periodísticos para presentar un panorama mucho más completo y profundo.
La crónica es un relato de un hecho o una serie de hechos presentado de manera ordenada.
Se me olvidaba uno muy importante: La información oficial, la del gobierno, la prensa militante, la que presenta la cara linda de la Administración Pública.
Así, pues, yo sugiero que con la nueva ley, que busca suprimir la mentira y la mala leche de los medios de comunicación masiva también se eduque a la población en los aspectos anteriormente señalados.
Hasta ahora, cuando un ciudadano es expuesto a todo el contenido de los medios de comunicación es como llegar a un mercado de tamales y no saber cuáles son de chile, de dulce o de manteca.
Es necesario estar informados, sí, pero hay que saber la forma en que se nos presenta dicha información.
Viene el refrán estilo Pegaso: “A la hogaza, hogaza y al licor, licor”. (Al pan, pan y al vino, vino).

