¡Qué miedo ser maestro!

¡Qué miedo ser maestro!

Por Jesús Rivera

Reynosa, Tamaulipas. Tras el fatal desenlace del maestro Alberto Israel Jasso Cruz y el debate generado en la sociedad por la tremenda vulnerabilidad de los docentes, el exprofesor de la preparatoria Francisco J. Mújica de esta ciudad, Francisco Salinas Alanís -quien en 2020 fue acusado de abuso sexual por parte de una alumna que dos años después se retractó- emitió su opinión en torno a esta complicada situación.
En su cuenta de Facebook escribió:
¿En qué momento ser maestro se volvió cargar un miedo todos los días?
¿Que debo hacer y que no debo hacer como docente para evitar verme involucrado en situaciones complicadas no deseadas?
Ante una situación, alguna alerta de riesgo x del alumno, ¿la ignoro y me volteo para otro lado para no involucrarme?
Los alumnos de preparatoria pasan por la etapa más difícil de su formación y búsqueda de su identidad y el maestro frente a grupo, hoy en día se siente vulnerable, no importa cuánta preparación y experiencia tenga y existan protocolos y recomendaciones de actuación, nunca estarás lo suficientemente preparado para saber cómo actuar ante una situación que te rebasa. Si te involucras, ¿por qué se involucró maestro? Y si no hiciste nada ¿no vió las banderas rojas maestro? Usted es culpable por omisión.
Para el docente la profesión lo es todo, el maestro es maestro dentro y fuera del aula, es humanista y se preocupa no solo por impartir un conocimiento, sino por la formación integral de sus alumnos, predica con su ejemplo y promueve valores, su visión es clara: “mejores seres humanos, mejor sociedad”.
Cuando es difamado y/o acusado, su vida se derrumba, la escuela te da la espalda, tu historial de pulcritud como catedrático no cuenta, ellos estarán en su papel: “ nosotros tenemos que estar del lado de la víctima, no nos involucre maestro, ese es su problema, búsquese un buen abogado, pero no involucre el nombre de nuestra institución. Días después te citarán con su abogado y te dirán: esta ud. Despedido.
En serio, que miedo ser maestro.

Salinas Alanís, quien fue despedido por la directiva de la preparatoria Mújica sin tener más pruebas que la acusación en su contra de una jovencita descarriada, apoyada en su momento por un grupo feminista local, ha logrado salir adelante como pequeño empresario, alejado de la profesión que tanto amó y para la cual se preparó durante muchos años.

CÁMARAS EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

Hay voces que piden la instalación de cámaras de videovigilancia en las principales áreas de cada plantel escolar, donde es más frecuente la interacción de maestros y alumnos.
De esa manera, un juicio justo no solo tomaría en cuenta las afirmaciones de la supuesta víctima y el supuesto victimario, sino que contaría con evidencia sólida para confirmar o desmentir una acusación.
A la fecha, la mayoría de las escuelas cuentan con cámaras en los accesos, pero no en las áreas de convivencia o de uso común.
Ahora se sabe que durante la acusación que una estudiante hizo en contra del profesor Alberto Jasso, el sindicato lo dejó solo y le aconsejó que buscara un abogado.
Ese estado de indefensión lo llevó al suicidio, y la mayoría de los docentes varones ahora lanzan un grito desesperado: “¡Qué miedo ser maestro!”

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