AL VUELO-Rollo

AL VUELO-Rollo

Por Pegaso

La multimillonaria industria del papel sanitario dominada por empresas multinacionales como Kimberly-Clark y Procter and Gamble, pronto entrarán en crisis.
Sus ventas amenazan con caer en picada. La gente compra cada vez menos rollos.
El motivo no es el que todos pudiéramos pensar: La tala irracional de árboles para producir más papel sanitario.
La verdadera causa es una idea que surgió hace poco tiempo y se hizo viral en las redes sociales.
De pronto, apareció un video de una chica árabe que decía que en su país no se limpian el asterisco con papel, porque siempre quedan residuos. Y para ello, ponía por ejemplo una de sus manos con el puño cerrado. Se colocaba jalea de cacahuate en el hueco y después procedía a hacer la limpieza con varios trozos de papel sanitario. Al final, demostraba gráficamente que por más bien que lo hagas, nunca es suficiente para lograr una limpieza total.
Por consiguiente, recomendaba el uso de agua y jabón después de ir a hacer del “dos”.
Dicho pensamiento ha ido creciendo. Pronto lo retomaron otros jovenazos que empezaron a meter la idea entre las nuevas generaciones de que es completamente antihigiénico andar todo el día en la calle, en la escuela o en la oficina con esa carga que muchos prefieren ignorar.
A la fecha, en la mayoría de las tiendas departamentales ya empezaron a comercializar toallitas húmedas especialmente diseñadas para barrer con esa suciedad residual y dejarnos las pompis de bebé.
Se acabaron los calzones con rayita. Dentro de poco, comprar papel sanitario ya no se verá bien, porque eso significará que no tenemos la suficiente higiene.
Tan solo en México, en el 2025 la venta de papel higiénico alcanzó los 1,351.68 millones de dólares, aunque todavía existe una proyección positiva, donde el incremento será de alrededor del 4.2% en el período del 2026 al 2025, alcanzando un valor de 2,039.63 millones de dólares, según expertos.
Es posible que en un mediano plazo el papel higiénico no pueda ser sustituido en su totalidad por una nueva forma de limpiarse el trasero, pero sí se observa ya que poco a poco las toallitas limpiadoras van ganando adeptos, gracias a ese tipo de ideas difundidas por las redes sociales.
Limpiarse el Anastasio ha sido una necesidad desde que el Hombre tomó conciencia de sí mismos. En el México precolombino, se utilizaban los olotes de las mazorcas, en la antigua Grecia y posteriormente en Roma, eran usadas unas esponjas que se ataban a unos palos, las cuales se enjuagaban en una solución jabonosa.
En la película “El Demoledor” (The Demolition Man, por su título en inglés. Estrenada en 1983. Director: Marco Brambilla. Protagonistas: Silvester Stallone, Wisley Snipes, Sandra Bullock y Benjamin Bratt), en el año 2032, los habitantes de San Ángeles viven tranquilamente, no hay delitos y el único restaurante que hay es Taco Bell.
Cuando “El Demoledor”, Silvester Stallone es sacado de una prisión criogénica para acabar con una amenaza, se enfrenta con la disyuntiva de utilizar las tres conchas para limpiarse el fondillo después de ir al sanitario.
Como está acostumbrado al modo antiguo, agarra varias boletas de infracción por decir majaderías y con ellas logra su cometido.
Después, al comentar con una policía llamada Lenina Huxley que no sabe para qué sirven las tres conchas, ésta y uno de sus compañeros se burlan de él y le hacen cara de fuchi.
Pues bueno, así vamos a estar en unos cuantos años, cuando ya sea una idea generalizada que el papel sanitario de rollo ya no garantiza nuestra adecuada higiene.
Y los que no usen toallitas con aloe vera o aroma de rosas, serán segregados por el resto de sus conciudadanos.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Es diferente la frase se percibe olor a cacharro, que en la parte posterior produces hedor”. (No es lo mismo huele a traste, que atrás te huele).

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