Por Pegaso
¿Pe-pe-pero a quién se le ocurre hacer un gesto xenofóbico en contra de otra persona en plena transmisión en vivo y a nivel mundial, especialmente cuando ese alguien es una conocida influencer en su país, Corea del Sur llamada Inocat-t?
El cuate que se hizo famoso en el partido de futbol que la selección asiática jugó contra Chequia en el estadio Guadalajara por 2 a 1, se llama Ulises Bernal y es o fue Presidente de un colegio de ingenieros de Jalisco.
Después del incidente, las dos asociaciones de ingenieros topógrafos que hay en esa entidad se deslindaron del torpe individuo.
Los hechos ocurrieron cuando la influencer Inocat-t hacía algunas tomas del juego. En un momento dado, cambió su celular a la cámara frontal para hacer unas tomas de su rostro y ahí se alcanzó a ver cómo el tipo se estira los ojos, en alusión innegable a la forma que tienen los orientales, generada por el pliegue epicántico de los párpados, una adaptación evolutiva a climas fríos y ventosos. También se le conoce como brida mongólica y que nosotros, los mexicanos, nos referimos a ellos de cariño como “ojos de rendija”.
Tal vez eso fue lo que pensó don Ulises -quien por cierto, debe tener mucha lana, porque el boleto debió costarle entre 80 y 100 mil pesos-. En la euforia del juego, se le hizo fácil y gracioso imitar los ojos de rendija de la coreanita, pero jamás pensó que ese simple gesto le fuera a traer tantos problemas.
Para empezar, una quemadota bárbara en las redes sociales, lo que se conoce como “funeo”, es decir, exhibir, denunciar, exponer o ridiculizar públicamente a una persona por acciones consideradas inaceptables o inmorales.
El término proviene de un idioma chileno llamado mapudungun, donde originalmente significaba “arruinar” o “echar a perder algo”. (Copilot Search).
Así que, para fines prácticos, esa sola acción le valió la muerte digital al sujeto de marras.
Aunque, esperen un poco. Hay quienes han logrado aprovechar esa fama efímera, aunque sea mala, para forjarse toda una carrera en las redes sociales.
Ahí está el caso de aquel jotito que se hizo archifamoso al hacer un gesto simpatico: Lady Wuuuuu.
Lady Wuuuuu pasó a ser una celebridad. Hacía presentaciones en shows de televisión y en fiestas particulares. Creo que hasta una agencia de autos le regaló un vehículo.
De eso vivió por un tiempo, solo parándose en un lugar y diciendo: “¡Wuuuuuu!”
Todavía se puede ver su fan page en Facebook donde cuenta con 37 mil seguidores.
A la fecha, ya nadie se acuerda de él, pero ahí quedó para la historia.
Entonces, don Ulises debería aprovechar esa fama efímera y no ir a esconderse bajo la mesa. Empiece a hacer presentaciones y cobre una buena lana solo por hacerse los ojos de rendija, y verá qué bien le va a ir.
Sin embargo, yo aquí les digo a mis amigos de las redes sociales. Hay que tener cuidado. Cualquier cosa, en cualquier momento, en cualquier lugar, puede hacerse viral. Estamos expuestos a cámaras durante la mayor parte del día y hasta en el excusado nos pueden estar viendo.
Así que más vale que lo pensemos muy bien antes de hacer algún gesto xenofóbico, homofóbico, transfóbico y todo lo que termine en fóbico.
Viene el refrán estilo Pegasiux: “Órganos visuales que no perciben estímulos luminosos, músculo cardíaco que carece de percepción sensorial”. (Ojos que no ven, corazón que no siente).

