AL VUELO-Mundial

AL VUELO-Mundial

Por Pegaso

¡Ay, animalitos de la Creación! ¿Hasta dónde hemos llegado?
Algo que tenía que ser una fiesta popular se ha convertido en un vodevil. Este es el mundial de los absurdos. El estadio repleto de gente popof, mientras el pueblo en las plazas y avenidas partiéndose la madre por ver en vivo el juego inaugural en pantallotas gigantes, en los sitios que han sido llamados “Fan Fest”.
Adquirir un boleto para un lugar que está a mero arriba, a un kilómetro de distancia de la cancha, cuesta 80 mil varos. ¿Qué persona clasemediera o prolotario se puede dar el lujo de destinar el fruto de ocho meses de trabajo solo para estar en un estadio por dos horas?
Y mientras tanto, aquí, en Reynosa, dos niñas peleándose por que a una le dieron la oportunidad de ir a entregar la moneda con la que se hizo el volado del partido inaugural y a otra la tiraron a lucas.
En redes sociales se ha generado una ola de críticas hacia la estudiante del CETIS 71, Estrella porque dicen que se robó el proyecto que otra de sus compañeras, Tapne, presentó semanas antes (ver foto).
Esta última se apareció en el Fan Fest de la plaza Hidalgo de Reynosa para decir que le robaron la oportunidad de su vida, la de ir a la inauguración del mundial.
El CETIS 7 salió a aclarar que ellos nada tuvieron que ver, sino que fue la empresa Coca Cola la que realizó la selección y en esta salió Estrella favorecida.
Creo que en lugar de echar la culpa sobre una niña que representó a la juventud estudiantil de México, el odio y la amargura generada en las redes sociales debe dirigirse a la empresa Coca Cola.
Si hubo o no transparencia en ese proceso, es otra cosa. Yo pienso que lo que buscaban los patrocinadores era una imagen juvenil, representativa de la raza mexicana.
Si ustedes se fijan, Estrella es una chica morena, de talla promedio y rasgos finos. Dafne, por otro lado, es blanca y algo robusta.
Querámoslo o no, esa es la triste realidad: Coca cola prefirió a alguien que saliera bien en cámara, porque eso le permite vender más veneno… digo, más de su producto.
Y mientras tanto, nosotros festejando. Quienes se hacen asquerosamente ricos son los organizadores y las empresas patrocinadoras. Ya dije que un boleto de los más baratos cuesta 80 mil pesos. ¡Imagínense lo que costará un palco!
Para tener la oportunidad de transmitir en pantalla gigante en un “Fan Fest”, se tuvieron que pagar 6 millones de pesos, y el pueblo, la clase depauperada, ¿qué ganó?
¡Pues nada, hombre! Ver cómo la selección nacional apaleó al pichón que le pusieron para que se luciera en su primer partido.
Hay un capítulo famoso de los Simpsons donde se ve jugar a la selección mexicana contra Portugal en una final del mundial.
Difícil que los personajes color caca le atinen ahora, porque México nunca ha llegado a etapas de cuartos de final, pero lo que sí es un hecho es que la selección ganadora será Portugal. Todo está puesto para que ese sea el equipo campeón y para glorificar a Cristiano Ronaldo, como hace cuatro años ocurrió con Messi.
Fíjense. En las redes abundan los “juegos” con pelotitas que representan a los países participantes. Estas se van eliminando poco a poco y, ¿qué creen? Que siempre gana Portugal.
Al menos en el último año, todo en las redes nos han dirigido hacia un punto focal: Cristiano Ronaldo. Vea la portada de The Economist del 2026. El tipo que chuta la pelota es “El Bicho”, con su camiseta roja.
Si usted quiere ganar un billetón, vaya a Me Late y apueste a Portugal.
Para mí, el partido de la final soñado será entre Argentina y Portugal, juntos los dos más grandes futbolistas del planeta, “La Pulga” y “El Bicho”. Sería algo así como si en un momento se hubieran enfrentado Pelé y Maradona.
Pero basta de futbol y tenebra. Mejor nos quedamos con el refrán estilo Pegaso que dice así: “En el sitio en que ordena el individuo de mayor rango, no determina el de inferior categoría”. (Donde manda capitán no gobierna Mariner).

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