AL VUELO-Contacto

AL VUELO-Contacto

Por Pegaso

Jaime Maussan dice que nos preparemos para el inminente contacto extraterrestre.
Baba Vanga dice en una de sus profecías que en un evento deportivo mundial de gran trascendencia habrá una “nueva luz en el cielo” que será visible en todo el mundo.
Lo más lamentable es que hay millones de personas que se creen estas estupideces, esperando que en plena inauguración del Mundial de Futbol, que será mañana a la 1:00 de la tarde, hora de la Ciudad de México, llegarán los enanitos verdes, ojones y cabezones con una nave en forma de plato que se estacionará en plena cancha del estadio Azteca, ahí, frente a los ojos de todos.
La cuestión no es que existan seres inteligentes fuera de La Tierra. Ese tema ya está zanjado. La ciencia seria está de acuerdo en que hay una gran cantidad de planetas capaces de albergar vida como la nuestra tan solo en nuestra galaxia, La Vía Láctea.
El problema es el traslado. Viendo un video del prestigiado divulgador científico, Roger Penrose, pude confirmar lo que siempre he pensado: Ir de un planeta a otro no es como trasladarse de nuestra casa a la tiendita de la esquina.
Implica un esfuerzo logístico casi imposible de superar.
Si tan solo para ir a la luna, los humanos tenemos que construir tremendas naves que son en su mayoría tanques para el combustible.
Me imagino que para viajes a otros planetas y estrellas sería necesario construir naves mucho más grandes para llevar el combustible necesario, los alimentos, los suministros que sustentan la vida y todo lo necesario para pasar en el cosmos un largo período de tiempo. Estamos hablando de cientos o miles de años para llegar a la estrella más próxima, con nuestras naves actuales.
Alguien dirá que una civilización mucho más avanzada sí podría tener aparatos capaces de viajar a la velocidad de la luz, sin embargo, ahí también el espacio se protege, porque intervienen leyes relativistas. A mayor velocidad, el tiempo se hace más lento. Es la famosa paradoja de los gemelos.
Así pues, siento mucho disentir de Jaime Maussan y Baba Vanga. No ocurrirá nada mañana. Se acordarán de mi.
Si este jueves, durante la celebración del arranque del mundial aparece una luz en el cielo que será visible en todo el mundo, voy hasta la tumba de Baba Vanga, en Bulgaria a besarle los juanetes.
Pero déjenme decirles lo que va a pasar: Ahorita muchos están comentando sobre la dichosa profecía, incluyendo los medios de comunicación “serios”.
Si no pasa nada mañana, nadie comentará nada. Solo yo, que estaré diciendo: “¡Lero, lero!” porque sé que es mucho muy difícil que eso ocurra, por no decir imposible.
Lo que sí creo probable, porque las cortinas de humo son muy utilizadas por los gobiernos para distraer la atención de la gente, es que el futbol se va a convertir en el principal distractor del mundo en las próximas semanas.
Ellos, los de la élite, van a poder hacer lo que se les dé su regalada gana, porque todos nosotros vamos a estar como hipnotizados, viendo si la infumable selección mexicana pasa a octavos de final o quién mete más goles, Messi o Cristiano Ronaldo.
Esto último no es fantasía ni ciencia ficción. Es algo que ya ha pasado y seguirá ocurriendo.
La guerra en el Medio Oriente ya ni nos afecta porque la hemos normalizado. Necesitamos nuevos estímulos para seguir adelante con nuestra insípida y patética existencia, mientras otros son los que se llevan todas las ganancias.
¿Sabe cuánto cuesta un boleto para entrar a los partidos?¿Cuánto un palco?
Yo me quedo perplejo, anonadado y patidifuso de saber que hay gente capaz de gastar miles de pesos para estar en un pinche partido que puede ver en la comodidad de su casa.
Ni modo. Es la naturaleza humana.
Termino mi colaboración de hoy con el refrán estilo Pegaso: “El aborigen no posee mácula, sino quien le otorga título de compadrazgo”. (No tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre).

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