Por Pegaso
Una noticia conmovió a México hace algunos ayeres: “Un niño fue destazado”.
Todos se imaginaron lo peor. Un menor descuartizado por un protervo criminal, el rueguero de sangre y vísceras, los padres enloquecidos de dolor, pero… En realidad, se trató de una broma, aprovechando el nombre de unos curiosos juguetitos que venían en las bolsas de frituras llamados “tazos”.
La frase, entonces, significaba que a un niño le habían quitado sus tazos, no que lo habían de5v1v1d0 (Nota de la redacción: Utilizo el idioma de los influencers para que me entiendan mejor).
Con los tazos se podía jugar de mil maneras. Colocabas un montón de ellos en forma de torre, dentro de un círculo, tu contrincante tomaba uno de sus tazos y lo arrojaba desde cierta distancia hacia los tuyos y los que lograba sacar con el golpe, eran para él.
También se podían intercambiar, porque eran coleccionables.
Había unos muy especiales que raramente salían. Eran los “tazos dorados”. Un tazo dorado era especial, por eso todo mundo los buscaba y atesoraba.
De ahí surge la frase: “Eres un tazo dorado”, refiriéndose a que la persona es alguien especial y de mucho valor.
Durante la actual Administración, el gobierno municipal de Reynosa implementó un programa llamado precisamente “Tazo Dorado”, cuyo objetivo es localizar a todos aquellos chicos problemáticos, drogadictos o alcohólicos que son un problema para sus familias, para la sociedad y para ellos mismos.
Bajo ese concepto, se les llama “tazos dorados” porque, a pesar de todos los problemas de adicción que puedan tener, aún sus familias los quieren y están preocupados por ellos.
Independientemente, en los últimos años se han popularizado los grupos de ayuda, generalmente administrados por ex drogadictos, para rescatar a los “tazos dorados” y convertirlos en personas de bien.
Aunque resulta un método medio polémico, la familia contacta a uno de esos grupos y da su permiso para que entren a la vivienda, agarren al malviviente y lo suban de a aguilita en la camioneta.
Estará de perdido tres meses en un lugar donde hay otros muchos jóvenes en distintas etapas de rehabilitación. Ya sin la droga y los estímulos que los llevaron a tal situación, resulta más fácil aplicar programas efectivos, hasta que estos lleguen a convencerse de que es mejor ponerse las pilas, buscar una chamba y ser productivos.
Sin embargo, no todos lo logran. Hay algunos irredentos malhechores que se escapan o que jamás aceptan la ayuda que se les brinda.
Para mí que en esos casos se tendría que aplicar aquel famoso Método Ludovico de La Naranja Mecánica para que les hagan un coco wash bien chido y salgan más limpios que El Pequeño Álex y su pandilla de drugos.
En fin. Si usted tiene la mala fortuna de tener en su casa un hijo vaquetón al que ya no aguanta porque se la pasa todo el día echadote, llame a alguno de los grupos de ayuda, como el Plantel Guerreros (Centro de Rehabilitación Guerreros con Ganas de Vivir), con el amigo Iván de Jesús Días García, alias El machín al teléfono 8992587751, o si quiere mejor dejarlo en las manos de la autoridad municipal, solicite el apoyo en la Secretaría de Bienestar, donde tienen el programa “Tazo Dorado”.
Quien quita y se lo regresen con el chip reiniciado.
Venga el refrán estilo Pegaso: “Es más valioso tomar medidas preventivas que gimotear”. (Más vale prevenir que lamentar).

