Por Pegaso
Norroña presume de que la Presidenta Claudia Shikitibum tiene el respaldo del 70% de los mexicanos, pero además, se desgañita diciendo que en Mexicalpan de las Tunas manda el Pueblo y nadie más, en respuesta a las acusaciones del gobierno de Gringolandia que asegura con los pelos de la burra en la mano que en nuestro país quien manda es el narco.
Permítanme hacer una apreciación: Cuando Norroña o cualquier otro personero de la Cuarta Transtornación mencionan al Pueblo, no se refieren a todo el pueblo, es decir, a las clases bajas, medias y altas, profesionistas, albañiles, carpinteros, doctores, científicos, maestros o albañiles.
Se refieren a un sector de ese pueblo: El más pobre y depauperado que es, además, el que mejor adopta modas y modismos de la subcultura del narco.
Ese sector, efectivamente, representa alrededor del 70%. El 70% de los mexicanos de alguna manera viven, se relacionan, admiran, cantan, bailan y aspiran a ser como los de la delincuencia organizada.
Quieren el glamour, el dinero, las joyas, los autos lujosos, el derroche y las armas para sentirse belicones como los alucines, pero sin los peligros que ese tipo de vida representa.
Desde muy chamacos empiezan a admirar al mañoso del barrio, crecen con carencias, violencia intrafamiliar y un acentuado resentimiento social.
En lugar de buscar la superación por el estudio, se lanzan a las calles hasta que son reclutados por alguna célula criminal.
La mamá o la abuelita que vive del mandadito que le lleva su hijo o nieto puntero, luego se lamenta porque los soldados los agarran de tiro al blanco.
Cuando llega huyendo a su casa, se esconde bajo las faldas. Llegan los soldados o policías preguntando por él y la mujer dice que no lo ha visto, que no sabe dónde está.
Es el Pueblo bronco, el pueblo altamente permeado por la narcocultura. El narcopueblo.
Así que cuando algún seguidor de Norroña dice: “Norroña es pueblo”, ya sabrán a qué tipo de pueblo se refieren.
El mismo pueblo que siempre protegió al Cabecita de Algodón desde que empezó a recorrer el país para poner en marcha su proyecto político.
“El Pueblo bueno y sabio me protege”, decía, cuando alguien le preguntaba si no tenía miedo de recorrer las carreteras.
Pero los que lo protegían y cuidaban, eran los grupos delincuenciales de cada región, que siempre han tenido una base social muy importante.
Repito: El pueblo no son solamente los pobres o los depauperados, que sí, efectivamente, son el 70% de los más de 130 millones de personas que hay en el país.
El 30% restante son personas de clase media y alta, profesionistas y empresarios, que es de donde los primeros obtienen los recursos financieros para seguir operando.
Tal vez no deba generalizar, porque no todos los pobres admiran a los delincuentes ni a todos les gustan los narcocorridos, pero sí a un porcentaje realmente importante de ellos, en comparación con los demás estratos socioeconómicos.
Así pues, les presento al Pueblo Bueno y Sabio de que tanto se jacta la Cuarta Transtornación.
Posdata: Aunque siendo honestos, la situación no es privativa de los dos últimos gobiernos, sino que viene de mucho tiempo atrás. Lo que pasa es que ahora se ha multiplicado.
Viene el refrán estilo Pegaso: “Tal cual te perciben, es el tratamiento que te brindan”. (Como te ven, te tratan).

