AL VUELO-Sororos

AL VUELO-Sororos

Por Pegaso

Hay una palabrita muy de moda: Sororidad. Se emplea para referirse a la solidaridad entre mujeres. Proviene del latín “soror”, que significa “hermana”.
Es, entonces, un hermanamiento entre mujeres en el marco de la discriminación de género, la lucha contra el machismo y la igualdad de oportunidades.
Desde esta columna aplaudo esa lucha y ese esfuerzo, sobre todo, cuando se organizan las damas que sí pueden hacer un cambio real, como diputadas, senadoras, funcionarias públicas, empresarias y profesionistas.
Esto lo vi en la reciente toma de protesta del capítulo Tamaulipas Norte de la colectiva “50 +1” a la que se agregó la palabra “Sorora”.
Aunque hay uno o dos puntos que me hicieron ruido, por ejemplo, que le llamen “la colectiva” en lugar del colectivo y que, hasta donde yo pude ver, solo incluyeron a mujeres empoderadas. No vi a doña Chonita, la que vende tamales en el mercado, o a doña Petrita, la abnegada ama de casa maltratada por su abusivo esposo.
Esas, para mi gusto, debían ser las que conformen el colectivo. Pero pienso que ni las pelarían.
Estamos en un momento en que el hombre también debe ser sororo, o mejor dicho, frater, porque soror significa “hermana” en latín y frater, hermano.
La lucha que desde hace varias décadas mantiene el género femenino para obtener la igualdad, ha logrado sus frutos. Claro que aún faltan algunos ámbitos, como el laboral, donde la mujer gana menos que el hombre por el mismo trabajo y los puestos de decisión, donde los hombres son una mayoría apabullante.
Casi en todos los demás renglones la mujer ha tenido grandes avances, por ejemplo, ya hay una liga de futbol femenil profesional, ya hay boxeadoras profesionales, ya hay científicas, ya hay astronautas y ya hay sicarias.
Ahora, con el nombre de “50 +1”, esta colectiva busca que haya más mujeres que hombres en la política, y esto, impulsadas por el hecho de que actualmente México tiene una Presidenta con “a”.
La “Ley Valeria”, la “Ley Olimpia” y otras por el estilo, son prueba de que la lucha del género femenino por superar al masculino está teniendo éxito. Hay sanciones más enérgicas contra los violadores, golpeadores y feminicidas, pero hay que recordar algo bien importante: Un hombre no viola, sino un violador; un hombre no golpea, sino un golpeador y un hombre no mata mujeres, sino un feminicida.
Tales leyes han traído consecuencias impensadas. Por ejemplo, ya los hombres tienen miedo de siquiera mirar a una mujer, porque esta podría alegar acoso sexual. Por lo tanto, ya es peligroso para el género masculino el acto de cortejar, y consiguientemente, el número de matrimonios va en picada y la cantidad de hijos decae.
En lo personal, pienso que las leyes no deben tener dedicatoria de género, que se deben hacer para todas, todos y todes, sin distinción alguna. Claro que hay temas especiales, como el embarazo, que requiere de un período de suspensión laboral. También se tiene que tomar en cuenta la fuerza muscular de uno y otro género al momento de asignar tareas.
A últimas fechas, en algún congreso estatal, alguna diputada presentó una iniciativa para que las mujeres tengan derecho a varios días de descanso mientras menstrúan.
Por consiguiente, es necesario que las leyes garanticen que haya un equilibrio entre géneros, porque si este se rompe, tendríamos un problema similar al que tenemos hasta la fecha: El machismo y el patriarcado sustituidos por el hembrismo y el matriarcado.
El refrán estilo Pegaso dice así: “Posee más tracción el tejido capilar de una fémina que un aparejo de bovinos añosos”. (Jala más un pelo de mujer que una yunta de bueyes).

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *